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En una isla del Pacífico creen que el esposo de la reina de Inglaterra es su dios

Están convencidos que Felipe, el esposo de la reina Isabel, es el hijo de un temible espíritu lugareño y que adoptó la forma de un hombre blanco que se casó con una poderosa mujer.

Sábado 09 de Mayo de 2015

Los nativos de Tanna, una pequeña isla del archipiélago de Vanuatu, situado en el Oceáno Pacífico, al Este de Australia, viven una vida tranquila a pesar de que el ciclón Pam, con ráfagas de viento que superaron los 300 kilómetros por hora, arrasara con su tierra. Tampoco que murieran quince personas ni que el 90 por ciento de los edificios quedaran afectados.

Según creen el ciclón es, para ellos, la primera parte del cumplimiento de una profecía que tendrá su continuación con la visita, el año que viene, de su dios, el Príncipe Felipe, duque de Edimburgo, el marido de la Reina Isabel II de Inglaterra.

Según informó el diario The Telegraph, la creencia de que el esposo de la reina es un dios viene desde tiempos remotos: la leyenda le señala como el hijo de Kalbaben, un temible espíritu del lugar. Felipe habría adoptado la forma de hombre blanco para casarse con una poderosa mujer extranjera.

Tanna está poblada completamente por melanesios, que siguen un tipo de vida más tradicional que los de muchas otras islas. Algunas de las aldeas se conocen como "kastom", donde los inventos modernos no están permitidos, los hombres usan "kotekas" (vainas para pene) y camisas de hierba, y los niños no saben lo que es ir a la escuela.

La creencia de que el duque de Edimburgo es una deidad se afianzó en estos nativos en los años setenta, cuando visitó la región a bordo del yate real Brittania, y varios de los nativos salieron a recibirlo en sus canoas. Jack Naiva, uno de los que más contribuyeron a difundir la leyenda, relató en su oportundiad: "Lo vi de pie en cubierta, con su uniforme blanco, y supe entonces que era el verdadero mesías".

Curiosamente, ha sido el propio Palacio de Buckingham el que, se supone que involuntariamente, ha avivado la llama de la creencia. El duque de Edimburgo envió a Tanna un regalo, un retrato suyo firmado; los nativos, a su vez, le enviaron como respuesta un objeto local representativo: un nalnal, garrote empleado para matar cerdos. Al Príncipe Felipe le pareció cortés retratarse con el nalnal, y enviar a Tanna la fotografía. Y eso hizo que se disiparan todas las dudas acerca de su deidad.

Las fotografías son ahora uno de los tesoros de Yaohnanen, la localidad donde se concentra la creencia. Las acompañan diversos objetos, entre ellos una bandera británica, para reforzar la leyenda de que Gran Bretaña y Vanuatu estuvieron unidas alguna vez.

La condición divina del duque de Edimburgo ya ha tenido, según sus creyentes, influencia en el devenir de la política internacional. De hecho, ellos están convencidos de que la llegada de un negro, Barack Obama, a la presidencia de Estados Unidos, es fruto de su intervención.

En Inglaterra sonríen cuando se habla de esta creencia de los nativos de Tanna, que tentaron al duque de Edimburgo con tres muchachas vírgenes para que volviera y esperan ahora alborozados su regreso.

Su profeta Fred -ya fallecido-, acertó al predecir que un lago se secaría y que vendrían siete años sin huracanes en la isla. Predijo que algo grande ocurriría en 2016, y los creyentes están convencidos de que se refería a la visita del Príncipe Felipe. Y lo argumenta su jefe: "Los cristianos llevan dos mil años esperando alguna señal de Jesús, pero nuestro Felipe nos manda fotos".

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