Las autoridades de salud de Carolina del Sur confirmaron 124 nuevos casos de sarampión desde el viernes, mientras el brote en la parte noroeste del Estado se expande tras las fiestas de fin de año.

Con una tasa de vacunación infantil en descenso, este año podría seguir los pasos de 2025 que tuvo el récord de contagios de las últimas tres décadas en Estados Unidos
Las autoridades de salud de Carolina del Sur confirmaron 124 nuevos casos de sarampión desde el viernes, mientras el brote en la parte noroeste del Estado se expande tras las fiestas de fin de año.
Existe un segundo brote de sarampión a lo largo de la frontera entre Arizona y Utah, donde se registraron 418 infectados desde agosto.
El año pasado fue el peor para la propagación del sarampión en la nación desde 1991, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). En Estados Unidos se confirmaron 2.144 casos en 44 estados. Tres personas murieron, ninguna de las cuales estaba vacunada.
El sarampión es causado por un virus altamente contagioso que se transmite por el aire y se propaga fácilmente cuando una persona infectada respira, estornuda o tose. Es prevenible mediante la vacunación y se consideraba eliminado de Estados Unidos desde el año 2000, aunque el país está en riesgo de perder ese logro.
El sarampión infecta primero el tracto respiratorio antes de extenderse por todo el cuerpo, causando fiebre alta, secreción nasal, tos, ojos rojos y llorosos y un sarpullido. La mayoría de los niños se recuperan, pero la infección puede provocar complicaciones peligrosas como neumonía, ceguera, inflamación cerebral y muerte.
Los CDC definen un brote como tres o más casos relacionados.
Hasta el martes se habían registrado 434 casos en Carolina del Sur, en un brote cuyo epicentro se encuentra en el condado de Spartanburg. Los contagios aumentaron rápidamente en el último mes hasta convertirse en uno de los peores brotes del país. Cientos de niños quedaron en cuarentena debido a que estuvieron expuestos en las escuelas, algunos más de una vez. Una persona con sarampión también expuso a personas en el Museo Estatal de Carolina del Sur en Columbia el viernes.
El número de casos pronto podría rivalizar con un brote ocurrido el año pasado en Texas, donde se reportaron 762 casos y dos niños murieron.
El brote en las ciudades fronterizas de Hildale, Utah y Colorado City, Arizona —un área conocida como Short Creek— continúa creciendo. Las autoridades de salud de Arizona añadieron 9 nuevos casos el martes, para un total de 217 en el condado de Mohave. Las autoridades de Utah añadieron dos casos el martes para un total de 201.
Expertos de ambos estados expresaron preocupación por el hecho de que las cifras podrían ser mayores. “Vimos que nuestros casos disminuyeron y luego volvieron a aumentar después de las fiestas”, señaló Nicole Witt, del Departamento de Servicios de Salud de Arizona, y añadió: “Esperamos ver el fin de este brote pronto, pero, por ahora, seguimos viendo cómo se presenta un pequeño número de casos semana tras semana.”
La mejor manera de evitar la enfermedad es recibir la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola, conocida en Argentina como vacuna triple viral (en estados Unidos es llamada MMR, por sus siglas en inglés). Se recomienda la primera dosis para niños entre 12 y 15 meses de edad y la segunda entre cuatro y seis años.
Después de dos dosis, la vacuna es 97 % efectiva contra el sarampión y su protección se considera de por vida.
El sarampión tiene más dificultades para propagarse en comunidades con altas tasas de vacunación —por encima del 95 %— debido a la “inmunidad de grupo”. Pero las tasas de vacunación infantil disminuyeron en Estados Unidos desde la pandemia y hay cada vez más padres que solicitan exenciones religiosas o de conciencia personal para no vacunar a sus hijos.



Por Matías Petisce
