México se mostró ayer esperanzado de estar controlando el brote de influenza que habría dejado hasta 176 muertos, obligó a paralizar parte de la economía del país y despertó temores a una pandemia.

México se mostró ayer esperanzado de estar controlando el brote de influenza que habría dejado hasta 176 muertos, obligó a paralizar parte de la economía del país y despertó temores a una pandemia.
En tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que algunos laboratorios empezarán en unas pocas semanas a producir vacunas contra la nueva cepa de influenza porcina ahora denominada por los expertos A H1N1 en lugar de fabricar vacunas para la gripe estacional común.
México, la nación más castigada por el brote de la nueva clase de gripe, inició ayer cinco días de asueto que paraliza casi toda su actividad productiva, en un intento por evitar la propagación del virus mortal nunca antes visto, que ya ha aparecido en 14 países.
Las autoridades mexicanas, que aseguran que la enfermedad es curable con antivirales si se ataca en los dos primeros días de síntomas, se mostraron animadas debido a que el número de nuevos casos de contagios ha comenzado a bajar.
"Estamos pudiendo contenerlo, aparentemente de manera más rápida que otras infecciones, como la del síndrome respiratorio agudo que se desató hace cinco años en China", dijo ayer el secretario de Salud, José Angel Córdova.
En EEUU, los casos confirmados llegaron a 141 y se comprobó la expansión del virus a 19 estados, informó el Centro de Control y Prevención de Enfermedades.