Emerenciano Sena declaró una sola vez en la causa que investiga el asesinato de su nuera, Cecilia Strzyzowski. Fue el pasado 20 de junio. Acusado de ser coautor del homicidio en aquella indagatoria el piquetero admitió que en su casa de Resistencia había sucedido algo “terriblemente aberrante”. Acto seguido intentó por todos los medios desmarcarse del crimen. Cecilia desapareció el 2 de junio luego de ingresar a la casa de los Sena junto con su esposo, César Sena. La sospecha de los investigadores es que fue asesinada dentro de la vivienda.
“Yo quiero dejar en claro que nadie me avisó nada, nadie me dijo nada de todo esto, yo no sabía nada absolutamente de todo esto, de lo que sucedió, que estoy seguro que es un hecho terriblemente aberrante, pero yo nunca ni tuve idea que podía pasar esto. Soy absolutamente inocente”, dijo el 20 de junio y no aceptó preguntas de los fiscales. El jefe del “clan Sena” está preso desde el viernes 9, al igual que su esposa, Marcela Acuña. Al día siguiente se entregó el hijo de ambos, César Sena, esposo de Cecilia. A los tres les dictaron prisión preventiva como coautores del asesinato cometido poco después de que la joven de 28 años entrara con su novio a la casa de la calle Santa María de Oro. Cámaras de vigilancia de la zona registraron el ingreso, pero jamás la vieron salir.
El jefe del clan Sena asegura: “Nadie me avisó nada, nadie me dijo nada de todo esto” El jefe del clan Sena asegura: “Nadie me avisó nada, nadie me dijo nada de todo esto”
Según relató ante los fiscales Emerenciano Sena, el día del crimen salió de la casa alrededor de las 8 de la mañana. Su hijo y su nuera aún no habían llegado al lugar. Los dos movimientos coinciden con las imágenes de una cámara de seguridad. “Ese día, y a esa hora, salí con mi camioneta, y me fui a la obra que está en construcción en el Barrio Emerenciano, que se encuentra en la avenida San Martín al 3300. Llegué a la obra, donde hay una casa en la esquina enfrente de la obra, que es donde se toma asistencia al personal, y se entregan los materiales y las herramientas”, relató. Describió a las personas con las que habló y sus actividades de aquella mañana.
Contó que se había quedado hasta cerca de las 12 y que almorzó ahí. “Habré llegado a mi casa aproximadamente a las 12:10, no recuerdo bien, pero no habrá sido muy tarde”, agregó. Las cámaras registran que llegó a las 12:16, acompañado por su esposa Marcela Acuña. Los investigadores creen que el asesinato ocurrió entre esa hora y las 13:01, cuando César Sena sale de la casa hacia una actividad política. Por esto los tres están acusados como coautores. Si César la hubiera matado cuando ellos no estaban no podría acusárselos, ya que el encubrimiento de un hijo no es punible.
Emerenciano relata que al llegar subió a la planta alta de la casa a dormir la siesta. “Nos habremos levantado a las 16:00 aproximadamente; me lavé la cara, me vestí y salimos”, aseguró. Las cámaras muestran que él y Acuña salieron poco antes de las 17 en su camioneta. Cerca de esa hora, el empleado Gustavo Obregón, también detenido en el caso, confesó haber recibido un mensaje de Acuña para pedirle que vea en una habitación de la casa si “un bulto” que ella había visto era realmente lo que parecía: “un cuerpo”. Le dijo, siempre según ese testimonio, que no le dijera a Emerenciano.
El piquetero insistió en la indagatoria que él no sabía nada. Contó que esa tarde fueron a pintar un mural en Barranqueras. “Ahí nos quedamos el resto del día. Hasta las 21 estuvimos ahí aproximadamente, porque estaba refrescando mucho y el tema de mi azúcar me hace tener problemas”. Sena es diabético. Mencionó que habían comido un guiso y que a las 22 se volvió a su casa. No relató que antes habían llegado al lugar su hijo y Obregón, el chofer de la familia. La investigación cree probado que venían de sacar el cuerpo de Cecilia de la casa y quemarlo en el campo donde Emerenciano tiene un criadero de cerdos, la mentada “chanchería”.
Carta de la esposa, Marcela
Además, se conoció una carta de su esposa, en la que denuncia que su esposo habría perdido 10 kilos desde que está en prisión y que su situación de salud (diabetes y cáncer de colon) se está agravando. “Donde está, no es apto, y usted como fiscal lo sabe. Bajo ningún concepto se debe utilizar una estrategia judicial violando las garantías constitucionales que hacen justamente a un estado de derecho real, sobre todo en el caso de personas vulnerables como es el caso de Emerenciano Sena, donde todo determina que, de seguir así, en condición de encierro, lo llevaría en semanas o días indefectiblemente a la muerte”, denuncia la carta de Marcela Acuña.
César quería saber qué pasa con el alma
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César Sena en su lugar de detención. El joven habría asesinado a Cecilia ahorcándola.
“Qué pasa con el alma del ser querido que muere de forma violenta”, “Mente de asesino”, “Un asesino siente remordimiento”, fueron algunas de las búsquedas que realizó César Sena los días posteriores a la presunta muerte de Cecilia Strzyzowski, cuando todavía la Justicia no lo investigaba.
Del historial de Youtube de César se desprende que el 1 de junio a las 18:43 buscó “cómo luxar un brazo/travesuras del felino y el bolillo”. El joven practicaba jiujitsu. Una de las hipótesis de los investigadores es que César habría tomado por la espalda a Cecilia para luego ahorcarla presionando con el brazo sobre su cuello. Los intentos de defensa de Cecilia serían la explicación de los arañazos que César tenía en el cuello en una foto que se conoció luego. Después del 2 de junio, día en que habría dado muerte a Cecilia,sus búsquedas tienen que ver con la muerte. El 4 de junio a las 15:12 buscó en Youtube “así reaccionaron estos criminales al escuchar su sentencia”. Más tarde, a las 22:37 se preguntó “¿puede un revolver usar silenciador?”. Al día siguiente, el 5 de junio, buscó: “Qué pasa con el alma del ser querido que muere de forma violenta”, “Muertes violentas qué pasa con el alma”, “almas de personas asesinadas”, “mente de un asesino”, “un asesino siente remordimiento”.
El viaje que no existía
Cecilia, en las horas previas a su muerte, estaba convencida del viaje a Ushuaia, con previa escala en Buenos Aires, que le habían prometido los Sena. Hasta el viernes 2 a la mañana sus búsquedas en Google tenían que ver con ese viaje que nunca ocurrió. El 2 de junio a las 10:07, poco después de haber ingresado a la casa de la familia Sena, Cecilia buscó en Google “todo el chocolate que puedas comer en Caba”. Antes había investigado sobre el equipaje, ya que era la primera vez que viajaría en avión: “Franquicia de Equipaje-Aerolíneas Argentinas”, “qué puedo llevar en el equipaje de bodega”, “qué puedo llevar en el equipaje de mano”. También buscó “Tierra del fuego prepagas”. Le habían dicho que tenían los pasajes, casa y trabajo esperándolos para empezar una nueva vida. Marcela Acuña les habría conseguido un trabajo a cada uno por $350.000. Todo era un engaño, del que Cecilia estuvo segura y confiada hasta el momento en que su esposo César comenzó a estrangularla. Según un testigo reservado, César ya había sido violento con Cecilia. El 3 de mayo Cecilia le envió un mensaje a este testigo: “Estábamos discutiendo por una pavada y me dijo cerrá el orto y yo me quise bajar de la camioneta y me metió de nuevo a la fuerza, es la primera vez que es violento conmigo y me dio miedo”. Agregó: “Cecilia me contó que César se medicaba, no me dijo con qué, pero por ataques de ira que él sufría e iba a un terapeuta, es más creo que ellos iban juntos también”. “Cuando fueron al psiquiatra, este profesional lo medicó de por vida”, dijo Gloria Romero, madre de Cecilia. “Nos había dicho él una vez que ahora que tenía la medicación era otra persona, desconozco qué medicación tomaba”, dijo Gloria. “César contó muchas veces que tuvo intentos de suicidio, que la madre lo había encontrado ahorcado y que lo salvó de pedo, también contaba que de adolescente mató a golpes a una persona en un ataque de furia”.