Es casi natural: después de cargar el dispositivo, la mayoría de las personas inmediatamente desconecta el celular pero mantienen el cargador enchufado a la pared. Esta imagen, totalmente frecuente y aparentemente inofensiva, es más perjudicial de lo que se sabe, tanto para el instrumento como para el usuario.
La razón principal por la que se desaconseja mantener el cargador enchufado es que mientras esté conectado a la pared este continúa conectado a la red eléctrica. De aquí se desprenden dos problemáticas. Por un lado, como los componentes electrónicos internos del cargador permanecen activos, el desgaste continúa y la vida útil del artefacto se acorta. Por otro lado, vale considerar que el cargador enchufado sigue consumiendo energía eléctrica, aunque sea en una pequeña cantidad.
Además, existe otra cuestión a tener en cuenta: las posibles variaciones en el flujo eléctrico pueden hacer que el cargador sufra una sobrecarga interna.
Cómo cuidar el cargador del celular
Aunque los cargadores modernos suelen contar con un sistema de protección, los expertos insisten en la importancia de mantenerlos desenchufados cuando no se los utiliza. Lo cierto es que, por más leve que parezca, el daño que la constante conexión a la red eléctrica produce sobre el aparato genera un desgaste progresivo que puede acortar considerablemente su vida útil.
Lo ideal es mantener el cargador enchufado únicamente mientras se está cargando el dispositivo. Una vez que este llegó al 100% de su batería, es importante desconectarlo ya que cada hora adicional de conexión eleva la temperatura interna del equipo y degrada sus materiales. Esto no solo afecta el funcionamiento del dispositivo sino que incluso puede llegar a producir cortocircuitos graves que deriven en fuego. Y por último, se debe desconectar el cargador de la pared para evitar que este siga pegado a la corriente.
Un gasto de energía innecesario
Como se ha mencionado, aunque parece que no, el cargador sigue consumiendo energía eléctrica aunque no esté cargando a ningún dispositivo.
Es cierto que este consumo es prácticamente imperceptible, pero ¿qué pasa si en la casa son varios los cargadores que permanecen enchufados todo el día? En este caso, el consumo de electricidad aumenta considerablemente. Lo cual se traduce, al mismo tiempo, en un mayor gasto para el hogar.
Los mayores riesgos de dejar el cargador enchufado
No se pueden dejar de considerar los casos más extremos ya que existen más riesgos por dejar el cargador enchufado y tienen que ver con las posibles fluctuaciones de tensión. Es que en caso de fallas en la red eléctrica o tormentas, las subas y bajas de tensión pueden dañar al equipo irremediablemente.
El riesgo es aún mayor si no se utilizan cargadores certificados y oficiales. Muchos de los modelos más económicos y sin certificaciones presentan mayor tendencia a sobrecalentarse, sufrir cortocircuitos y otras problemáticas. Asimismo, es importante comprobar periódicamente el estado del cargador, sea original o no. Si presenta daños en su exterior, se suele calentar demasiado, su cable está dañado o produce un olor extraño, se recomienda sustituirlo.