Desafiando la crisis económica global, Brasil se sumergió ayer en su frenético festejo del carnaval con lujosos concursos de escuelas de samba y ardientes bailes callejeros.

Desafiando la crisis económica global, Brasil se sumergió ayer en su frenético festejo del carnaval con lujosos concursos de escuelas de samba y ardientes bailes callejeros.
Las autoridades lanzaron campañas para dar seguridad a cientos de miles de turistas (que sufren una inusual ola de robos) y para la prevención de enfermedades de transmisión sexual en todo el país, debido a la peligrosa combinación de desenfreno y abundante cerveza.
"No busquen a Eduardo Paes porque voy a estar tomando una cachaza, por lo tanto busquen al Rey Momo para reclamar y dar explicaciones", dijo el alcalde al entregar la llave de la ciudad a quien "desgobernará" Río durante el carnaval.
"Está oficialmente abierto el carnaval de nuestra ciudad maravillosa de Río de Janeiro", gritó el voluminoso Milton Junior, acompañado por la reina Jessica Maia y sus princesas en medio de estridentes sones de una banda.
La crisis económica global pareció pasar desapercibida para la mayoría de los festejantes, pero los responsables de las 12 escolas de samba del llamado Grupo Especial de Río debieron esforzarse por superar la falta de patrocinadores y el aumento de costos por la desvalorización de la moneda local, el real.
Las escuelas de samba disputarán el título de campeona en desfiles que se realizarán mañana y pasado mañana en el Sambódromo, una avenida flanqueada por tribunas y lujosos palcos con capacidad para 70.000 espectadores.
Este año, destacará la presentación de 32 bailarinas del Moulin Rouge parisino, que mezclarán cancán y samba danzando sobre un enorme carro alegórico con la escuela de samba Grande Río, que homenajeará el Año de Francia en Brasil.
Las escuelas, golpeadas. Aunque los brasileños comenzaban a festejar sin preocupaciones en las calles de ciudades y pueblos de todo el país, los encargados de las costosas escuelas de samba todavía sufrían con la crisis económica mundial.
"Estoy usando trucos de 20, 30 años atrás, que dan vistas fantásticas a nuestros carros alegóricos", dijo Roberto Szaniecki, el "carnavalesco", o artista a cargo de todos los detalles del desfile de la escuela de samba Mangueira.
"La crisis afectó a todas las escuelas de una forma o de otra. Para Mangueira, tuvimos problemas con el aumento de costos de materiales", agregó Szaniecki, señalando que algunos eran importados y debieron buscárseles sustitutos.
Además, salvo Grande Río, las escuelas de samba no lograron empresas que las patrocinen y debieron conformarse con el apoyo oficial de la liga que las agrupa, el gobierno local, las ventas de ingresos al sambódromo y el pago de derechos de televisión.
"En Grande Río no sufrimos tanto con la crisis porque tenemos 15 empresas francesas que apoyan nuestro carnaval", dijo el "carnavalesco" de la escuela, Cahé Rodrigues. "Pero tuvimos que cambiar algunos materiales, usar la creatividad para conseguir cerrar la cuenta", agregó.
Con miles de integrantes, las escuelas exponen temáticas sociales, políticas o históricas mediante carros alegóricos, cuerpos de danzas, cantos, baterías y cimbreantes bailarinas casi desnudas.
Los costos de su espectáculo, que se prepara durante todo el año, suma generalmente varios millones de dólares, pero este año debieron conformarse con un aporte oficial de cerca de cuatro millones de reales (1,6 millón de dólares).