Córdoba- Con una muestra de tarjetas postales y el descubrimiento de una placa se festejarán los 50 años de la creación del tradicional reloj cu-cú, en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz.

Córdoba- Con una muestra de tarjetas postales y el descubrimiento de una placa se festejarán los 50 años de la creación del tradicional reloj cu-cú, en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz.
La muestra de tarjetas postales fue inaugurada ayer por la Dirección de Patrimonio Histórico de la Municipalidad local, el Centro Filatélico y Numismático.
La exposición, que se podrá observar durante dos semanas, se inauguró en las instalaciones de la fábrica de alfajores ubicada frente al popular monumento.
De esta manera, se podrán observar tarjetas postales y fotopostales que fueron emitidas por distintas casas editoras locales, provinciales, nacionales e internacionales desde que fue inaugurado el reloj cu-cú, el 25 de mayo de 1958.
El domingo próximo por la mañana, en coincidencia con el cincuentenario, se realizará en el lugar una gran fiesta popular, donde se presentará el matasello especial que fue diseñado por el Correo Oficial de la República Argentina para recordar este aniversario de uno de los símbolos turísticos más importantes de la provincia.
Con el apoyo de la Biblioteca José H. Porto, la Iglesia Sagrado Corazón y comercios de la zona se festejará también el 25 de mayo frente al reloj.
En la oportunidad, servirán a los vecinos chocolate caliente, se descubrirán y bendecirán placas conmemorativas y se procederá a la jura formal de la Carta Orgánica de la ciudad.
La realización del reloj Cu-Cú estuvo a cargo del ingeniero Carlos Juan Plok, con quien colaboraron los ingenieros Jüergen Naumman y Carlos Wedemeyer.
El reloj, inaugurado el 25 de mayo de 1958, mide 7 metros de altura, la maquinaria está accionada por una pesa de 120 kilogramos con un desplazamiento de 4 metros de altura que hace girar las manecillas sobre un cuadrante de 1,35 metros de diámetro.
El péndulo tiene 2,80 metros de largo con un hilo u hoja de péndulo de 15 kilos de peso.
El mecanismo sonoro está accionado por un motor eléctrico de medio caballo de fuerza y la decoración de la caja, con hojas talladas a mano constituye un verdadero trabajo artesanal, realizado en madera de raulí.
Un gran pájaro cu-cú de madera policromada se asoma para cantar cada hora y cada media hora, acompañado por un gong gigante, que a diario y en particular en vacaciones tanto de verano como de invierno, congregan a su frente para verlo en acción a miles de turistas. (Télam)



