Un documento hasta ahora desconocido confirma de manera irrefutable una sospecha que lleva décadas: que el Papa Pío XII (1939/58) sabía de las atrocidades del Holocausto cometido por el régimen nazi. Al menos desde 1942, fecha de una carta enviada a su secretario privado desde Alemania. Por la cercanía de Pío XII con su secretario privado y por su conocimiento del alemán, resulta imposible que no supiera de su gravísimo contenido, que daba detalles de cómo y dónde se estaba perpetrando el Holocausto. Además, durante 1942 el Papa había sido informado del Holocausto en curso por varios enviados extranjeros.
La correspondencia recientemente descubierta indica que Pío XII tenía desde 1942, en la II Guerra Mundial, información detallada de un jesuita alemán de confianza de que hasta 6.000 judíos y polacos estaban siendo asesinados con gas cada día en la Polonia ocupada por Alemania. La documentación socava el argumento de la Santa Sede de que Pío XII "no podía verificar los informes diplomáticos" de las atrocidades nazis para denunciarlas.
La documentación de los archivos vaticanos, publicada este fin de semana por el diario italiano Corriere della Sera, replantea el debate sobre el legado de Pío XII y su campaña de beatificación, actualmente estancada. Los historiadores católicos llevan mucho tiempo divididos sobre el historial de Pío XII. Sus partidarios insisten en que utilizó una diplomacia discreta para salvar vidas judías, mientras que sus críticos afirman que permaneció en silencio mientras el Holocausto hacía estragos. La carta que se conoció ahora deja claro que esta segunda hipótesis es la verdadera. El título del Corriere es claro: "Pío XII sabía de la Shoah: la prueba en una carta escrita en 1942 por un jesuita alemán". El diario agrega: "Una carta amarillenta, fechada el 14 de diciembre de 1942, confirma que el pontífice Pío XII conocía los crímenes cometidos por los nazis en los campos de exterminio". La nota es firmada por Massimo Franco, un reconocido periodista del Corriere.
La carta informa que los nazis estaban matando a 6.000 judíos por día solo en un campo de concentración La carta informa que los nazis estaban matando a 6.000 judíos por día solo en un campo de concentración
El diario reproduce la carta fechada del sacerdote jesuita alemán al secretario privado de Pío, que figura en un libro de próxima aparición sobre su pontificado escrito por Giovanni Coco, investigador y archivista del Archivo Apostólico Vaticano entrevistado por el diario de Milán.
Coco dijo al Corriere que la carta era significativa porque es correspondencia detallada sobre el exterminio nazi de judíos, incluso en hornos, de una fuente eclesiástica bien informada en Alemania que formaba parte de la resistencia católica antihitleriana y que fue capaz de hacer llegar al Vaticano información que de otro modo sería secreta.
La carta del sacerdote alemán Lothar Koenig va dirigida al secretario privado de Pío, un jesuita alemán, Robert Leiber, y está fechada el 14 de diciembre de 1942. Escrita en alemán, la carta se dirige a Leiber como "Querido amigo", e informa que los nazis estaban matando 6.000 judíos y polacos diariamente en Rava Ruska, una ciudad de la Polonia de preguerra que hoy se encuentra en Ucrania, o transportándolos al campo de exterminio de Belzec.
Según el monumento conmemorativo de Belzec inaugurado en 2004, un total de 500.000 judíos perecieron en ese campo. La página web informa que hasta 3.500 judíos de Rava Ruska fueron enviados a Belzec a principios de 1942 y que del 7 al 11 de diciembre se liquidó el gueto judío de esa ciudad. "Entre 3.000 y 5.000 personas fueron fusiladas in situ y entre 2.000 y 5.000 fueron llevadas a Beec", dice el sitio web.
La fecha de la carta de Koenig, de fines de 1942, es significativa porque indica que la correspondencia de un compañero jesuita de confianza llegó al despacho de Pío XII en los días posteriores a la aniquilación del gueto de Rava Ruska.
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Pío XII durante una misa en San Pedro en la posguerra. Nunca explicó su silencio durante la 2a. Guerra Mundial.
Pío XII había recibido múltiples notas diplomáticas y visitas de enviados especiales de gobiernos extranjeros a partir de agosto de 1942, con informes de que hasta un millón de judíos ya habían sido asesinados hasta ese momento en Polonia. Datos terribles, que sin embargo Pío XII nunca puso a la luz pública.
Aunque no se puede asegurar que Pío viera la carta de Koenig, Leiber era el principal ayudante del Papa y había trabajado con él cuando el futuro Pío XII fue embajador del Vaticano en Alemania, Sin dudas había una estrecha relación de trabajo, especialmente en asuntos relacionados con Alemania.
Según "El Papa en guerra", libro del antropólogo David Kertzer ganador del premio Pulitzer, un alto funcionario de la Secretaría de Estado vaticana, monseñor Domenico Tardini, dijo al enviado británico al Vaticano a mediados de diciembre de 1942 que el Papa no podía hablar de las atrocidades nazis porque no había podido verificar la información. "La novedad y la importancia de este documento radican en este hecho: que sobre el Holocausto existe ahora la certeza de que Pío XII recibía de la Iglesia católica alemana noticias exactas y detalladas sobre los crímenes que se perpetraban contra los judíos", declara Giovanni Coco al Corriere. Si la hipótesis de que Pío "no sabía" o "no podía verificar" lo que le informaban diplomáticos ya era débil antes, ahora simplemente se desploma.
Pero Coco señaló que el propio Koenig también instó a la Santa Sede a no hacer público lo que estaba revelando porque temía por su vida y la de las fuentes de la resistencia alemana que le habían proporcionado esa información. Los partidarios de Pío han dicho durante décadas que no podía hablar abiertamente contra los nazis por temor a represalias. El antropólogo Kertzer dijo que la carta marca la primera vez que se revela una referencia a los judíos "gaseados en hornos" en una carta que sin duda habría llamado la atención de Pío.
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El horror de los campos de exterminio nazis no era desconocido en el Vaticano en 1942, y no solo por la carta del jesuita alemán.
Kertzer dijo que los historiadores han estado esperando ansiosamente el libro de Giovanni Coco porque, como archivista del Vaticano, tuvo acceso a un tesoro de archivos personales de Pío que aún no estaban indexados y puestos a disposición de los estudiosos cuando el Vaticano abrió los archivos del cuestionado Papa en marzo de 2020. El archivista vaticano destaca que la carta "representa el único testimonio de una correspondencia que debía ser nutrida y prolongada en el tiempo". O sea, que debe haber llegado al Vaticano mucha más información del tipo que se lee en la correspondencia conocida ahora. Había "un flujo de noticias sobre los delitos nazis que llegaba a la Santa Sede de manera contemporánea con el genocidio", apunta el Corriere. Si antes de las cartas de Koenig el Vaticano podía alegar cierto desconocimiento, estas terminan con esa posibilidad, ya debilitada por las abrumadoras informaciones aportadas por los diplomáticos extranjeros.
"Cuando empezamos a trabajar allí, no era un secreto aunque llevó un tiempo averiguar qué tipo de documentos faltaban", comenta Kertzer, señalando que los documentos de la oficina del Vaticano en Washington durante los años de la guerra aún no han sido catalogados.
El legado de Pío XII y las revelaciones de los archivos vaticanos recién abiertos se debatirán en una importante conferencia que se celebrará el mes próximo en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y que destaca por su lista de participantes y su patrocinio. La apoyan, entre otros, el Vaticano, el instituto israelí de investigación del Holocausto Yad Vashem, el Memorial del Holocausto de Estados Unidos y las embajadas de Israel y Estados Unidos.
El secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, inaugurará la reunión el 9 de octubre, en la que participarán estudiosos como Kertzer, Coco y Johan Ickx, archivista de la secretaría de Estado vaticana cuyo propio libro sobre los archivos, "Pío XII y los judíos", publicado en 2021, elogiaba los presuntos esfuerzos de Pío y del Vaticano por atender a los judíos y a las personas que huían de la guerra.
Coco señala que la carta de Koenig fue encontrada en los archivos de la Secretaría de Estado del Vaticano y fue entregada a los principales Archivos Apostólicos del Vaticano sólo en 2019, porque los papeles de la Secretaría de Estado estaban "desorganizados y dispersos", con algunos de los documentos de Pío guardados en contenedores de plástico en un espacio de almacenamiento en el ático donde el calor y la humedad los estaban dañando.