El movimiento #MeToo, que esta semana cumple cuatro años de vida, tuvo otro mojón importante en 2021 en Nueva York con la dimisión del gobernador Andrew Cuomo. Luego de que una investigación revelara que había acosado al menos a once mujeres el mandatario no tuvo otra salida que presentar su renuncia al cargo.
Charlotte Bennett, ex asesora de política sanitaria del gobierno de Cuomo, confesó que lo que la animó a salir a hablar –y a respaldar las afirmaciones de una acusadora anterior– también fue el sentir que formaba parte de una comunidad de sobrevivientes que se apoyaban mutuamente.
“Tenía mucho miedo de denunciar”, dijo Bennett. “Pero algo que me tranquilizó incluso en ese momento de miedo fue que había mujeres antes que yo... (no era) Charlotte contra el gobernador, sino un movimiento que avanzaba. Y yo soy un hecho menor y una pequeña pieza de un ajuste de cuentas con la mala conducta sexual en los lugares de trabajo y en otros lugares”.
Cuatro años después de que la actriz Alyssa Milano pidiera en un famoso tuit que las mujeres que habían sido molestadas o agredidas contasen sus historias o simplemente dijesen “yo también”, luego de las sensacionales revelaciones acerca del influyente productor de cine Harvey Weinstein, la mayor parte de los norteamericanos cree que el movimiento hizo que más personas denunciasen agresiones, según una nueva encuesta.
Poco más de la mitad de la población, el 54%, dice que, en el plano personal, es más probable que dé la cara si es víctima de un hostigamiento sexual, de acuerdo con una encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research. Y un poco más, un 58%, dice que no se callaría la boca si presencia un hostigamiento.
El 62% de las mujeres dijeron que hay más posibilidades de que hagan la denuncia si son víctimas de hostigamiento sexual, comparado con el 44% de los hombres. Las mujeres son también más proclives que los hombres a hablar si presencian un hostigamiento, 63% comparado con el 53%.
Sonia Montoya, de 65 años, de Albuquerque, no dio demasiada importancia al tema de los abusos sexuales cuando trabajaba en la oficina de un taller de reparación de camiones, donde era la única mujer. Pero en el 2016, cuando llevaba 17 años en ese empleo, dijo basta. La gota que colmó el vaso fue la forma en que el entonces candidato presidencial Donald Trump hablaba acerca de las mujeres. Empezó a exigir respeto y sus compañeros de trabajo cambiaron de actitud.
“Brutal”
“La forma en que hablaban en el trabajo era brutal”, expresó Montoya, quien se describe como independiente en el plano político y de ideas más bien moderadas. “Desde que apareció este movimiento y empezó a concientizar a la gente, los muchachos son mucho más respetuosos y lo piensan dos veces antes de decir ciertas cosas”.
Cerca de la mitad de las personas —el 45%— dicen que la atención que ha recibido el hostigamiento sexual ha tenido un impacto positivo en el país. Como contraste, el 24% opina que el impacto ha sido negativo. En enero del 2020 la gente estaba dividida por igual en torno al impacto del movimiento en la nación.
Ese impacto, no obstante, ha sido desparejo y hay quienes dicen que el movimiento MeToo no defiende con igual fuerza a las mujeres de raza negra.
“No avanzamos lo suficiente” en ese terreno, admitió la fundadora de #MeToo Tarana Burke a la Associated Press en una entrevista.
Cuomo ha negado las acusaciones que le hicieron.