El contacto de una persona amiga o allegada a través de los canales virtuales forma parte de una cotidianidad que no genera sospecha. Más cuando el vértigo del día a día adormece el mecanismo de defensa. Pero en los tiempos que corren y cuando la malaria avanza implacable, las estafas en sus más variadas formas acechan. Las cibernéticas son sistemáticas. Aunque ya muchos mantienen vigentes las alertas para evitar ser sorprendidos. Y este es el caso de la locutora rosarina María Fernanda Rey, que no solamente abortó un intento de robo virtual, sino que también exhibió una enorme templanza e ingenio para dialogar con el ladrón que había hackeado la cuenta de Instagram de su amiga y colega Melina Cechi.






































