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El femicida de Úrsula estaba denunciado por abuso sexual de una menor

La denunciante es una mujer policía. Afirma que pese a que estaba probado el delito el juez no ordenó detener al policía. Y que Úrsula se comunicó para colaborar en la causa horas antes de que Martínez la asesinara

Jueves 11 de Febrero de 2021

Una ex pareja del policía Matías Ezequiel Martínez, autor de femicidio de Úrsula Bahillo en la ciudad bonaerense de Rojas, aseguró que está imputado por abuso sexual de su sobrina, una menor con retraso madurativo, y que pese a que las pruebas son contundentes, incluida una cámara Gesell, la Justicia no actuó contra él. La denunciante sumó otro dato: el lunes, día de su asesinato, Úrsula se comunicó con ella porque “quería aportar pruebas, capturas de mensajes y chats” contra Martínez. Un dato que tal vez sea el disparador del atroz femicidio, si Martínez se enteró del ofrecimiento de Úrsula. Esta tenía 18 años. La denunciante agregó que también ella sufrió violencia de género de parte de Martínez, ya que se trata de una persona que “siempre tuvo una visión despectiva hacia la mujer”. La denunciante es integrante de la Policía Bonaerense, como el victimario.

Florencia —su apellido se resguarda para preservar a la víctima del abuso—, también es agente de la fuerza de seguridad provincial y es tía de una adolescente que denunció haber sido abusada sexualmente por Martínez (25 años) en abril del año pasado mientras residía en la ciudad bonaerense de 9 de Julio. Hasta allí había sido trasladado el ahora femicida de Úrsula, luego de recibir una denuncia de otra joven con la que estuvo en pareja.

“Tuve una relación de un año y medio con él en la que sufrí violencia de su parte, física y psicológica. Al principio decía que en sus relaciones anteriores las mujeres eran las locas, las que lo perseguían, que le hacían causas”, explicó Florencia. Relató que sus superiores tenían conocimiento “de otras causas suyas y del maltrato a sus compañeras: Es una persona así, un ’machito’ con las mujeres, las maltrataba verbalmente”, aseguró.

Además, la mujer policía contó que su sobrina, que padece “un retraso madurativo de un año”, fue víctima de un abuso a manos de Martínez el 1º de abril del 2020, y que “sufrió todo tipo de hostigamiento por parte de él, que la amenazaba continuamente para que no hablara”. “Recién nos enteramos el 24 de junio, cuando la nena pudo hablar, pero por el tema de la pandemia se atrasó la cámara Gesell, que se la hicieron recién el 22 de diciembre en Mercedes”.

La denuncia de la adolescente fue corroborada por dos psicólogas, tras lo cual su familia entregó el teléfono celular de la víctima a la Justicia para ser peritado. El 29 de diciembre, el fiscal Sebastián Villalba solicitó al juez Guillermo Oliva el arresto de Martínez “porque había pruebas suficientes”, pero “el juez dijo que no, que todavía no había apuro para detenerlo”. “A mi cuñada (la madre de la adolescente) le dijo que después de la feria judicial se iban a tomar medidas, y ayer ella se comunicó con la fiscalía pero le dijeron que el 6 de enero el fiscal nuevamente pidió la detención y hasta el lunes último el juez todavía no había dado respuesta”. Aseveró que “los jueces se tomaron vacaciones y le dieron vacaciones a él para que siguiera haciendo lo que quería, impunemente”. Como es obvio, de haber sido detenido por el caso de abuso de la menor, Martínez no hubiese podido perpetrar el asesinato a puñaladas de Úrsula el lunes pasado.

Florencia reveló un dato importante: que el lunes último, horas antes de ser asesinada, Úrsula se comunicó con ella porque “quería aportar pruebas, capturas de mensajes y chats” que podían servir para la denuncia de abuso de su sobrina, y agregó que al día siguiente iba a contactarse con el fiscal Villalba para presentarlas. Esa noche Martínez la llevó en su auto a un descampado donde la asesinó de 15 puñaladas con un cuchillo de carnicero. Fue detenido a algunos cientos de metros del lugar.

Úrsula “me comentó que sufría violencia hacía siete meses con Martínez, la escuché muy nerviosa, angustiada y con mucho miedo, traté de aconsejarla, en varias oportunidades le dije que no le tuviera miedo, que se refugiara en su familia y amigos, y que tratara de que le aceleren lo del botón antipánico”, recordó.

Cuando se enteró del femicidio, “me largué en llanto, volví a sentir lo mismo, mucho dolor, porque el día que me enteré que estaba en pareja con Úrsula pedí que hubiera cambiado y que ella no tuviera que pasar ciertas cosas”, afirmó. “Me sentí mal porque me vi en ella y pude ponerme en su lugar, lo veía en imágenes, de estar yo en el lugar de ella y verle esos ojos fríos que ponía al pegarte, vacíos, llenos de odio, sin ningún remordimiento.No puedo dejar de pensar en cómo sufrió y en todo lo que pasó con esta bestia (...) porque yo sabía que él en cualquier momento iba a llegar a hacer esto, muchas veces le dije que fuera a un psicólogo, pero me decía ’no estoy loco, las locas son ustedes’”, concluyó.

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