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El FBI detuvo a un adolescente que planeaba atentar contra el Papa

El arresto se produjo en Filadelfia, donde el Sumo Pontífice estará la semana próxima. Estados Unidos admite que la seguridad de Francisco le plantea un desafío "inédito".  

Miércoles 16 de Septiembre de 2015

La policía estadounidense anunció la detención de un adolescente sospechoso de haber planificado un atentado durante la próxima visita del Papa Francisco. El joven arrestado en Filadelfia "se inspiraba en el grupo Estado Islámico (IS) y pensaba perpetrar un ataque", precisaron de manera conjunta el FBI y el Departamento de Seguridad Interior.

Este atentado "implicaba a varios asaltantes, armas de fuego, diversos explosivos e iba dirigido contra un dirigente extranjero durante un acontecimiento de alto nivel", expresó el comunicado dado en forma conjunta que, sin embargo, no menciona al Papa Francisco.

El joven, de 15 años, había buscado información sobre fabricación de explosivos y el asunto ilustra, según el FBI, la "vulnerabilidad" de una pequeña parte de la juventud norteamericana, permeable a las tesis islamistas del grupo Estado Islámico.

La primera visita oficial del Papa Francisco en Estados Unidos, del 22 al 27 de septiembre, es un desafío sin precedentes en materia de seguridad para las autoridades norteamericanas, especialmente en Nueva York, donde tendrá una frenética agenda que coincide con la llegada de 170 líderes para la Asamblea General de la ONU.

Los servicios secretos estadounidenses serán los responsables en primer lugar de la seguridad del Papa durante su estadía en el país entre el 22 y 27 de septiembre, con escalas en Washington, Nueva York y Filadelfia.

Además de sus visitas a la Casa Blanca y el Congreso en Washington o la sede de Naciones Unidas en Nueva York, el Papa tiene previstas misas multitudinarias en las tres ciudades, la última de ellas en Filadelfia al aire libre y con una concurrencia estimada por los organizadores en dos millones de personas.

En Nueva York, donde el Sumo Pontífice estará el jueves 24 a la tarde y todo el viernes 25, las autoridades no dudaron en calificar al evento como "el desafío en materia de seguridad más grande que jamás haya enfrentado el departamento de policía de la ciudad", según palabras del jefe de la fuerza Bill Bratton.

El alcalde Bill de Blasio coincidió: "Nunca antes hemos visto algo como esto", al referirse a la visita del Papa y la presencia de 170 líderes mundiales para la Asamblea General de la ONU a partir del 25 y hasta el 6 de octubre.

Nueva York tiene experiencia en montar complejos operativos de seguridad para la visita de jefes de Estado, como ocurre en cada gran reunión de la ONU o por ejemplo cuando Barack Obama asistió en 2011 al décimo aniversario de los atentados del 11 de Septiembre.

Pero a diferencia de esas ocasiones, en las que la seguridad se concentró en un solo lugar de la ciudad, la frenética agenda de Francisco supera todo lo conocido.

En efecto, el Papa se moverá desde el sur de Manhattan (donde habrá una ceremonia en el Memorial del 11-S) hasta Harlem (visita a una escuela católica), incluyendo un discurso en la ONU, una procesión en Central Park y una misa en el Madison Square Garden

Con el objetivo de demostrar que nada quedará librado al azar, la policía de Nueva York y unas 50 agencias de seguridad locales, estatales y federales llevaron a cabo el lunes un ejercicio de simulacro con un escenario de francotiradores, derrumbamiento de edificio y explosiones.

Responsables de los grupos especiales de la policía, los servicios de inteligencia, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), el Departamento de Bomberos de Nueva York, la Autoridad de Transporte de Nueva York y Nueva Jersey y los guardacostas, entre otros, estaban presentes en el segundo piso del cuartel del Departamento de Policía de la ciudad.

La alcaldía de Nueva York ya brindó la semana pasada un primer plan detallado con el cierre de numerosas calles, en muchos casos durante casi todo el día, y previno sobre demoras en el tráfico.

Inmigrantes. Un centenar de mujeres inmigrantes iniciaron ayer una caminata desde un centro de detención de Pensilvania hasta Washington con el objetivo de ver la próxima semana al Papa, que esperan que sea la voz de los inmigrantes en el Congreso de Estados Unidos. Cien mujeres recorrerán durante nueve días los 160 kilómetros que separan el centro de detención de York (Pensilvania) de la capital estadounidense.

Las inmigrantes tienen previsto recorrer 24 kilómetros al día. Al final de la caminata tienen planeado realizar una vigilia el próximo martes frente a la Casa Blanca.

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