Información Gral

El fantasma del cianuro: la minera "ayuda" a los pueblos por su silencio

El cianuro fue, y hay quienes aseguran que continúa siendo —la empresa lo niega— , el clásico elemento químico imprescindible para separar las partículas de oro que obtiene La Alumbrera del resto de los materiales que luego se desechan...

Miércoles 21 de Mayo de 2008

El cianuro fue, y hay quienes aseguran que continúa siendo —la empresa lo niega— , el clásico elemento químico imprescindible para separar las partículas de oro que obtiene La Alumbrera del resto de los materiales que luego se desechan en un gigantesco reservorio (también a cielo abierto, tipo lago artificial) denominado dique de cola.

  El cianuro es el gran fantasma contaminante de la industria minera a cielo abierto. Sólo el tiempo, y el seguimiento pormenorizado en la salud de los trabajadores y pobladores vinculados por cercanía a la mina —a través de las aguas y del aire enrarecido que producen las detonaciones diarias de dinamita—, dirá si produce o no consecuencias en la salud humana.

 

Once años. Bajo la Alumbrera lleva ya once años funcionando. La empresa jura y perjura que todos sus procedimientos son inocuos, pero decenas de organizaciones de pobladores opinan lo contrario, y en la encantadora Andalgalá, cuando abrió la minera en 1997 había dos farmacias, "hoy son 11, y todas trabajan bien", indicó el vecino ambientalista Urbano Cardozo a La Capital.

Descontrolados. Como el Estado provincial catamarqueño y los municipios son "socios" de la empresa y han defeccionado en sus obligaciones de contralor, ningún organismo estatal controla con seriedad e independencia los posibles efectos nocivos sobre la salud y el medio ambiente.

  La Alumbrera es la que contrata a laboratorios privados para medir cuando contamina, se autorregula. Pero, por la dudas, la mina trazó una política de contratación de personal diversificada.

  En ninguna de las tres ciudades principales cercanas a la mina (Santa María, Belén y Andalgalá, de 15 mil habitantes promedio cada una) habitan más de 80 a 100 obreros directos de la empresa. El resto de los 1.800 trabajadores directos de La Alumbrera se esparcen en ciudades más lejanas y provincias vecinas como La Rioja, Tucumán, San Juan y Córdoba, e incluso Chile.

 

Siete por siete. Al sistema lo permite una peculiaridad del empleo minero: los trabajadores viven siete días (con jornadas de 12 horas) en la confortable hotelería que tiene la mina y luego descansan otros siete días en sus hogares. Es el régimen 7 x 7.

  Los traslados están a cargo de la empresa, incluso en avión, si amerita.

  Bajo la Alumbrera cuenta con aeropuerto privado, propio, con una pista de dos mil metros, junto a la ruta que une a la ciudad de Belén con la de Santa María.

  La estrategia parece clara: evitar que en una misma comunidad los obreros de la mina hagan masa crítica y, por caso, empiecen a modificar las estadísticas de muertes por cáncer en el hospital local. l

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario