Un informe de la cadena informativa BBC Mundo resumió con lucidez el pasaje que sufrió en las últimas décadas la ciudad mexicana de Acapulco, de perla turística sobre el Pacífico a un presente gris que, ya azotado por el narcotráfico, tuvo un golpe devastador semanas atrás con el paso del huracán Otis.
A continuación se reproducen los pasajes más salientes del informe de BBC Mundo, que lo destacó en su sección para el público de Hispanoamérica.
Frente al mar, en la avenida Costera Miguel Alemán de Acapulco, están los grandes hoteles y las playas en donde desde hace décadas los turistas han podido disfrutar de la radiante puesta de sol. Esa belleza natural y el clima tropical húmedo, atrajeron a este mítico balneario a estrellas de Hollywood y a numerosas personalidades del mundo.
El pasado 25 de octubre, la furia del huracán Otis golpeó por igual a ricos y pobres. Una catástrofe que dejó decenas de fallecidos y desaparecidos en la que alguna vez fue llamada “la Perla del Pacífico mexicano”.
Fue cien años atrás cuando la ciudad empezó a tomar forma desde que el gobierno mexicano construyó una carretera que la unía con Ciudad de México, convirtiéndose Acapulco en la playa más accesible desde la capital del país.
Los primeros hoteles se construyeron en las mejores playas con unas vistas al Pacífico inigualables.
Un nuevo aeropuerto permitió que el jet set de la época -celebridades de Hollywood y personas adineradas que buscaban vacaciones exclusivas en un entorno exótico- pudieran llegar a este paraíso del Pacífico mexicano.
En 1947 desembarcó en la playa de Puerto Marqués la actriz Rita Hayworth, la mujer ‘más deseada del mundo’, con su esposo Orson Welles para filmar “La dama de Shanghai”.
En 1953, antes de llegar a la presidencia de EEUU, John F. Kennedy fue a pasar su luna de miel a Acapulco con su esposa Jackie.
La actriz británica Elizabeth Taylor pasó dos lunas de miel en Acapulco. El actor John Wayne compró en 1954 el famoso Hotel Flamingos, al que llegaron otras grandes figuras como Frank Sinatra, Roy Rogers, Gary Cooper, Errol Flynn o Cary Grant.
En la década de 1960, Elvis Presley filmó la película “Fun in Acapulco”.
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Además, Ringo Starr, el baterista de los Beatles, compuso en los 70 su canción “Las Brisas” inspirado por el espectacular hotel del mismo nombre.
Otros también hicieron de Acapulco su residencia permanente, como el nadador y actor estadounidense Johnny Weissmüller, conocido por sus 12 películas de Tarzán, quien murió allí en 1984.
Pero todo ese glamour tenía de trasfondo una ciudad que comenzó a mostrar graves problemas estructurales y de desigualdad.
El paraíso perdido Acapulco pasó de tener unos 6.000 habitantes en la década de 1920 a casi 500 mil en 1980.
Sin ninguna otra actividad más que la turística, la economía local se empezó a resentir a partir de la década de 1970, cuando el gobierno de Luis Echeverría apostó por el desarrollo de Cancún, en el Caribe mexicano.
El turismo se movió hacia esa parte del Caribe, que también es muy bonita, y Acapulco se echó a perder en un proceso lento.
Poco a poco, los hoteles que brillaron durante décadas en el conocido Acapulco Tradicional se quedaron anticuados.
El gobierno expropió más terrenos para desarrollar la zona Dorada y posteriormente la zona Diamante, pero el negocio quedó en manos de unos pocos empresarios con conexiones con la política, y la población de Acapulco se benefició poco.
Los estadounidenses y otros extranjeros dejaron de visitar Acapulco a comienzos de la década de 1980.
Las necesidades de educación, salud, vivienda y servicios básicos de los acapulqueños fueron ignoradas.
A eso se sumó que el estado de Guerrero, uno de los más pobres del país, se vio afectado por la violencia de grupos guerrilleros de corte socialista que combatía el gobierno. Para los 2000, la llegada de narcotraficantes experimentados del grupo de los hermanos Beltrán Leyva, asociados con el Cartel de Sinaloa, sumió a Acapulco en una espiral de violencia.
El turismo era un botín que se disputaban para la venta de droga al menudeo. Y Guerrero también se convirtió en un estado clave para los cultivos de marihuana y amapola, la flor a partir de la cual se fabrica la heroína.
“Empezó a haber matanzas en Acapulco. Colgaron cabezas de funcionarios en las oficinas de Hacienda. ¿Cómo eso no va a ahuyentar el turismo? Hubo matanzas en las calles y tiroteos, y los Beltrán Leyva organizaron las bandas criminales y les otorgaron rutas, cuadra por cuadra”, explicó el periodista Francisco Cruz.
El golpe de la delincuencia fue uno de los más duros para la imagen de Acapulco, que se convirtió en una de las ciudades más violentas del mundo. A nivel regional, el estado se volvió un foco de las disputas del crimen organizado y la pobreza se recrudeció.
Aunque en la actualidad los enfrentamientos callejeros entre criminales han disminuido, Acapulco no ha podido recuperar el prestigio como destino turístico del que disfrutó décadas atrás.
Pese a ello, este año, antes de la llegada del huracán Otis y, había recibido 854.000 visitantes y su ocupación hotelera promedio era de casi del 70%, unos números que mostraban una gran mejoría respecto a años anteriores.
Pero Otis golpeó al 80% de sus hoteles y muchos de ellos quedaron destruidos.