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El Cura José Gabriel Brochero ya es beato y su día se celebrará cada 16 de marzo

Una multitud estimada en 150 mil personas participó de la ceremonia en las sierras. Un enviado del Papa presidió la misa de proclamación del sacerdote cordobés fallecido en 1914.

Domingo 15 de Septiembre de 2013

El sacerdote José Gabriel Brochero fue proclamado beato ayer por el prefecto para la Congregación de la Causa de los Santos, cardenal Angelo Amato, ante una multitud reunida en el predio de Villa Cura Brochero, en el valle de Traslasierra, de la provincia de Córdoba.

La beatificación se concretó después de que el prelado italiano enviado por el Vaticano leyera una carta del Papa Francisco por la que se inscribe a Brochero en el libro de los beatos.

"Concedemos que el venerable siervo de Dios, sacerdote, pastor según el corazón de Cristo, sea llamado beato de ahora en adelante y que su fiesta pueda celebrarse cada año el día 16 del mes de marzo", reza la carta firmada por el Sumo Pontífice.

A las 10 ingresaron los obispos de la Argentina al sitio donde se levantó el altar en el Cerro de la Cruz, en el que también muchos de los fieles —unos 150 mil— pasaron la fría noche en armoniosa vigilia.

En el predio Cristo Blanco donde fue beatificado el primer sacerdote argentino, se congregaron numerosas monjas católicas, sacerdotes y los gobernadores de Córdoba, José Manuel de la Sota; de San Juan, José Luis Gioja; el jefe del Gobierno porteño, Mauricio Macri y en representación del Estado nacional, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.

Las decenas de miles de fieles soportaron el duro frío reinante durante toda la mañana en el predio donde se erigió el altar. Otros optaron por seguir la misa a través de una pantalla gigante instalada afuera de la capilla de la localidad de Cura Brochero. Allí gozaron de cierto amparo y también pudieron comulgar gracias a los oficios de algunos sacerdotes.

Durante la ceremonia en el campito, la doctora Silvia Correale, postuladora de la causa del nuevo beato, realizó una semblanza del cura Brochero.

Recordó que nació en Santa Rosa del Río Primero, el 16 de marzo de 1840, en el seno de una familia profundamente cristiana cordobesa y que recibió la ordenación presbiterial en 1866.

En 1869 lo destinan al valle de Traslasierra donde se descubre "discípulo misionero de Cristo resucitado" y vive su misión "con pasión".

Usó como un modo de transformación de sus fieles los ejercicios espirituales y el 26 de enero de 1914 murió en Villa del Tránsito, hoy Cura Brochero.

El padre Julio Merediz, sacerdote jesuita, vicepostulador de la causa de canonización, dijo que fue "un verdadero sacerdote con olor a oveja al decir del Papa Francisco".

Resaltó que "como la Virgen en las Bodas de Caná" le dijo a Jesús "no tienen agua", Brochero "ayudó a su pueblo, abrió escuelas, proyectó el ferrocarril, hizo caminos, acequias y la Casa de Ejercicios".

"Para Brochero su opción para los más necesitados no fue una postura ideológica ni estereotipada, murió pobre y enfermo Su ejemplo ilumina a quienes hoy desean seguir las huellas de Cristo", expresó.

Para Merediz, Brochero anima a salir a las periferias y aclaró que "el pueblo fiel sabe por instinto que los santos son el regalo que Dios les hace".

Luego fue leída la carta por la que se proclamó su beatificación ante el entusiasmo y la desbordante emoción de los presentes, luego comenzó la celebración de la misa.

Nicolás Flores. En el altar se colocaron reliquias del Cura Brochero, mientras que en un costado se ubicaban Nicolás Flores y sus padres, Sandra Violino y Osvaldo.

Se trata del niño sobre quien Brochero produjo un milagro que le permite estar con vida, tras haber sufrido un terrible accidente automovilístico con apenas once meses de vida, hace 13 años.

"Después del choque, lo saqué del auto y mientras lo cargaba en mis brazos, grité: Brochero, salvale la vida a mi hijo. Así empezó todo…", rememoró su papá.

Nicolás perdió la mitad del cerebro ese día y sufrió múltiples golpes. Hasta que llegó la ambulancia al lugar, su vida se sostuvo gracias a la respiración que le aplicaban su papá y Analía Barreda, una mujer que la familia Flores describe como "nuestro ángel de la guarda".

De allí en adelante, todo lo que sucedió no tiene explicación científica. Nicolás fue subido prácticamente muerto a la ambulancia y trasladado de urgencia al hospital Santísima Trinidad de Córdoba: durante el viaje su corazoncito resistió tres paros cardíacos. Según los médicos, ingresó con "un hilo de vida" al sanatorio.

La carta del Papa Francisco

El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor José Arancedo, leyó una carta del Papa Francisco que recuerda del Cura Brochero su "oración larga ante el Crucifijo" junto a los fieles. Recordó que decía "Guay de que el diablo me robe un alma" y así conquistaba "paisanos difíciles y gente de mala vida", algunos de los cuales "dejaron el vicio y las peleas". "El cura Brochero es un pionero de salir a las periferias existenciales y geográficas; no se quedó en el despacho parroquial; actuó como un sacerdote callejero de la fe".

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