En medio de la preocupación por el aumento de casos de coronavirus en muchas ciudades y provincias del país, y más allá de las advertencias sobre las multas y sanciones, las fiestas clandestinas se repiten en muchos lugares.

En medio de la preocupación por el aumento de casos de coronavirus en muchas ciudades y provincias del país, y más allá de las advertencias sobre las multas y sanciones, las fiestas clandestinas se repiten en muchos lugares.
Una de ellos se dio el último fin de semana en la provincia de Córdoba, más precisamente en Cuesta Blanca, a menos de diez kilómetros del centro de la ciudad.
En ese caso, una mujer, que era la dueña de un terreno, debió insistirle a la policía para que procediera a desactivar a una fiesta clandestina que se extendió por espacio de tres días en la zona de la Playa de los Hippies, en Cuesta Blanca.
La fiesta comenzó en la noche del viernes 1 de enero, cerca de las 21, y se extendió hasta las 22 del domingo.
En el transcurso de esos días, la dueña del terreno llegó al lugar y tras encontrar un amplio despliegue de generadores eléctricos, música, bebidas alcohólicas y falta de cumplimiento de las medidas sanitarias, pidió que los ocupantes se retiren.
Como respuesta, recibió agresiones e insultos.
Finalmente, luego de distintos llamados e insistencia, la Policía llegó al lugar y desactivó el evento.
Un testigo contó que a la 10 de la mañana del sábado 2 seguía la fiesta. En ese momento un guardambiente voluntario, junto “con la persona que es la encargada del campo y actual propietaria, fueron a hablar con los organizadores y pedirles que corten la fiesta”.
Por unos minutos pareció que habían logrado su cometido, pero los asistentes a la fiesta se corrieron unos metros y siguieron con la fiesta como si nada, según publica Carlos Paz Vivo y reproduce La Voz del Interior.
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“Siguieron toda la noche con lluvia, y durante todo el día siguiente hasta pasadas las 15. A las 18 estaban sin música, pero seguían todos ahí como preparándose para empezar otra vez a la noche”, indicó el testigo que pidió mantener el anonimato.
El hombre aseguró que, además de “ser un campo privado, es un área protegida y estaban violando todas las disposiciones, no está permitida la música fuerte y había gente acampando fuera del área destinada a eso”.


