Un sacerdote católico de Irlanda pagó miles de euros a una mujer que lo acusaba de haberla violado para evitar un juicio. La víctima acusó al párroco de haberla violado en dos ocasiones hace unos 20 años, cuando acudió a él para pedirle ayuda porque estaba embarazada.
El religioso continuó con su servicio en la parroquia normalmente hasta que la prensa sacó a la luz el caso en 2005. Ante el escándalo, la Iglesia le pidió que abandonara su puesto.
El arzobispo de Tuam, Michael Neary, argumentó entonces que el sacerdote no representaba peligro alguno para otros miembros de la comunidad y destacó que no se trataba de un caso de abusos a menores.
Tanto Neary como su antecesor, Joseph Cassidy, fueron demandados también por la mujer. Según el diario Independent, sin embargo, la denuncia de violación fue retirada recientemente después de que las partes llegaran a un acuerdo, que incluía el pago de 30.000 euros (40.000 dólares) a la supuesta víctima.
Según un portavoz de la archidiósesis, las autoridades impulsarán ahora un “estudio especial” para determinar si el religioso puede volver a desempeñar sus funciones































