La lectura de tres documentos emitidos por miembros de la Iglesia Católica realizada ayer en el transcurso del juicio oral que se le sigue al sacerdote Julio Grassi, complicaron la situación del cura, al tiempo que se desistió de ver los videos de otras pruebas testimoniales.
La audiencia terminó pasadas las 17 y las partes acordaron seguir el debate el próximo lunes a partir de las 9, cuando se le tome declaración indagatoria al imputado y empiecen a desfilar los casi 400 testigos que tiene este juicio, en el que el titular de la Fundación Felices los Niños está acusado de abuso sexual y corrupción de menores.
En la audiencia de ayer a la mañana se leyeron tres documentos emitidos por Cáritas, el Obispado de Morón y el del padre Elvio Metone, fundador del Hogar La Casita, donde Grassi realizó una misión pastoral antes de crear la Fundación Felices los niños.
Uno de los documentos leídos y, que constan en la causa, es de Cáritas y fue emitido con anterioridad a la detención del sacerdote y lo califica como "un francotirador clerical sin ninguna inserción orgánica".
"Sería deseable que el presbítero coordine sus obras con el obispo diocesano y que evite proseguir actuando como un francotirador clerical, en forma autónoma y sin autorización explícita de las autoridades diocesanas", dice el documento leído en la audiencia.
También se leyó un documento del obispo de Morón, monseñor Justo Laguna, emitido el 25 de octubre del 2002, cuatro días después de su detención, en el que lo considera "incurso en desobediencia".
En el texto Laguna dice que Grassi "intenta desacreditarlo al sólo efecto de intentar defenderse, para lo cual utiliza los medios de prensa para organizar su defensa", al tiempo que lo acusa de calumniarlo.
Sugestivo. Pero el documento que más llamó la atención fue en el que se leyeron dichos del padre Elvio Metone, director del Hogar La Casita de la localidad de Paso del Rey, donde Grassi ingresó para realizar una tarea similar a la que luego efectuó en la Fundación Felices Los Niños.
Allí, se denuncia que Grassi, una vez que se retira del hogarcito, se lleva a un menor de nombre Iván hacia su Fundación con el pretexto de que había solicitado su guarda pero luego, cuando una familia requiere tal guarda, se descubre que no había ninguna solicitud formal realizada por Grassi.
De acuerdo al testimonio de "Luis" una de las tres víctimas por las cuales se lo juzga a Grassi, Iván era "uno de los preferidos del sacerdote en la Fundación junto conmigo y otro menor de nombre Flavio" y agrega que el sacerdote "convivía con Iván en la Fundación".
La situación de Iván es muy confusa ya que los ex empleados de la Fundación lo señalan como un compañero más, junto con Flavio, de acuerdo a los testimonios que figuran en la causa.
Por su parte el fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, dijo que la prueba que se ha presentado contra el sacerdote "es suficiente para condenarlo por abuso y corrupción de menores". l (Télam)