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Cómo cubrió La Capital el naufragio del Titanic en su edición de hace cien años

La primera información fue publicada el 17 de abril de 1912, dos días después del hundimiento del Titanic. En la crónica ya se hablaba de que  había naufragado por haber chocar contra una isla flotante algo que aún no resultaba creíble y el relato se encargaba de aclarar que no lo daban como algo “admisible”.

Viernes 13 de Abril de 2012

Hace cien años que el transatlántico Titanic es noticia. La historia conmocionó al mundo desde el inicio por lo imprevisto del desenlace que quizás es justamente lo que aún mantiene vigente el interés por este naufragio, es que resulta increíble que semejante obra “invencible” sea  eliminada en apenas dos horas por una simple obstrucción de la naturaleza.

Justamente eso fue lo que destacó la primera crónica de la tragedia que se publicó en el diario La Capital acerca del “gigante de los mares que ni Dios podía hundir”. En aquel momento las noticias internacionales tardaban varios días en recorrer el mundo y las primeras novedades del hundimiento del Titanic fueron publicadas el miércoles 17 de abril de 1912, dos días después del fatal desenlace.

En ese relato inicial se hablaba de la hipótesis de que el buque había naufragado por haber chocado contra una isla flotante algo que aún no resultaba creíble y el relato se encargaba de aclarar que no lo daban como algo “admisible”.

“No se recuerda, en los anales de las catástrofes marítimas, ninguna que sea mayor por sus proyecciones dolorosas, ni por lo sensacional, que la que acaba de ocurrir en el Titanic, un barco gigantesco que realizaba su primer viaje, llevando a su bordo unos tres mil habitantes, de los cuales según los datos más probables han perecido unos 2500”, señalaba la crónica publicada en la página 7 de esa edición que todavía no estaba ilustrada con fotografías. Cabe aclarar que fueron 1517 las personas que se ahogaron algo que se fue verificando con el pasar de los días.

Ya en el segundo párrafo se refería a la razón del naufragio y aunque descreía de la simple causal de la desgracia, la información era acertada: “La catástrofe según una hipótesis circulante, pero que no damos como admisible, se habría producido por haber chocado el vapor contra una isla flotante de hielo, de esas que en las épocas de los deshielos polares se hacen a la mar, constituyendo peligros fantasmales para los barcos navegantes”.

Incluso el texto recordaba que el día que zarpó el barco ya había provocado algunos problemas en el puerto. “El Titanic había partido de Southampton el 10 del corriente y ya desde su partida casi origina una calamidad, pues la enorme aspiración de sus bombas de hélices promovió un remolino tan enorme que rompió las cadenas del fondeadero del Newe York”.

El amarillo ejemplar de La Capital que aún atesora el archivo del decano recuerda que el comandante del Titanic era el mismo que había comandado “el Olympic que como se sabe chocó contra el crucero de guerra Hawker”.  Además anticipaba que la pérdida de vidas enlutaba a Inglaterra de donde provenía la mayor parte de los pasajeros.

Ya el 18 de abril comienzan los “ecos de la catástrofe”, se habla de “condolencia universal” y se comienza con la identificación de los cadáveres. Comienzan los primeros relatos de los sobrevivientes que cuentan que no creían en la posibilidad del hundimiento por lo cual retornaban a dormir a sus habitaciones hasta que el agua ingresaban a los camarotes.

Además se anuncia que entre los muertos se encuentran "varios millonarios" y se comienza a hablar del tesoro del Titanic en el fondo del mar, que fue encontrado más de 70 años después.

La paradoja del Titanic que se devoró las aguas resultó incomprensible ya que sus constructores creían que la obra maestra de la ingeniería naval jamás sería vulnerada y sucedió que a cinco días de su partida, el 15 de abril a las 2.20, al buque se lo trago el Océano.

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