Cuatro chicos de la ciudad misionera de Bernardo de Irigoyen, ubicada en la frontera con Brasil, murieron ahogados cuando quedaron atrapados en un charco de más de un metro de profundidad que se formó cerca de la naciente del río Pepirí Guazú, debido a las lluvias que azotaron al noreste provincial.
Juan Oscar Grandulla, intendente de Bernardo de Irigoyen, precisó que la tragedia ocurrió anteayer pasadas las 19. “Los chicos murieron ahogados en uno de los tantos charcos de más de 1,20 metro de profundidad formados por las lluvias en zonas cercanas al Pepirí Guazú”, indicó.
Las víctimas son las hermanas Angélica Gabriela y Beatriz Sosa de 7 y 11 años, que vivían en el barrio Cuatro Hermanos junto a sus padres y seis hermanos, y Fabián Lautaro y Tatiana Marisela Monzón, de 6 y 10 años, del barrio Evita, donde vivían con sus padres y doce hermanos. Las dos son familias de bajos recursos, los padres de los chicos tienen trabajos temporales y son beneficiadas con una pensión por familia numerosa y la asignación universal por hijo que otorga el gobierno nacional. El lugar donde ocurrió el hecho está a 500 metros de la naciente del río Pepirí Guazú, en el límite fronterizo con Brasil, donde están las ciudades brasileñas de Dionisio Cerqueira, perteneciente al estado de Santa Catarina y Barracao, del estado de Paraná.
En la zona se hicieron tareas de desmalezamiento en el marco de un plan de recuperación de la naciente del río Pepirí que se hace en conjunto con Brasil y que en un futuro, se prevé que sea un parque ambiental.
Por esa razón, los chicos, quienes vivían a un kilómetro y medio de la zona, pudieron acceder fácilmente al lugar.
Otro chico que estaba con ellos y que no se había metido al charco fue quien pidió auxilio y una vecina de la localidad brasileña de Dionisio Cerqueira, que lo escuchó, dio parte a los bomberos de ese municipio, que intervinieron en el rescate.
Alejo Bermúdez, integrante de la comisaría de Irigoyen, cuyas dependencias están a sólo 300 metros del lugar del accidente, indicó que los cuatro nenes “jugaban en el cauce seco que generalmente toma curso con agua de las lluvias”.
La muerte de los cuatro chicos fue constatada por el equipo forense de la morgue brasileña y los cuerpos fueron trasladados a Bernardo de Irigoyen.
La ciudad de Bernardo de Irigoyen es cabecera del Departamento misionero de General Manuel Belgrano y se encuentra en el punto más oriental de Argentina, en la denominada frontera seca. l (Télam)




































