Buenos Aires.- Omar Chabán, ex gerenciador de Cromañon, afirmó hoy que el local bailable en el que murieron 194 personas no tendría que haber estado habilitado debido a que tenía conexiones con el hotel lindante y eso estaba prohibido por la ley. Dijo que un chico llamado Julio Vittone fue uno de los que tiró las bengalas que originaron el incendio.
Al declarar en el juicio oral por el incendio, el imputado agregó que él no colocó la “media sombra” que provocó el siniestro sino que estaba desde 1997, cuando funcionaba allí una bailanta, y que pese a esto se expidió el certificado de bomberos correspondiente.
Por otra parte, Chabán negó que en el boliche funcionara una guardería y dijo que mucha gente, entre ellos niños, murieron dentro del baño porque “lo buscaron como resguardo del fuego”.
Al ampliar su indagatoria en el juicio oral por el incendio, Chabán mostró una planilla de SADAIC que señala que al recital de Callejeros asistieron 2611 personas y hubo unos 200 invitados.
“Yo dije que había 6000 personas pero estaba mintiendo, no decía la verdad, era un discurso de cuidado y lo dije exagerando para que el público se sintiera bien, que había mucha gente, porque era muy cholulo. Mi sentido era la toma de conciencia”, remarcó.
El culpable. Chabán identificó al supuesto disparador de la bengala como “Julio Vittone” y, más aún, fue enfático al destacar que, según una pericia de bomberos, en Cromañón se hallaron restos de dos candelas, “y una la tiró éste”, según dijo.
Al volver a hablar ante el tribunal oral que lleva adelante el juicio tras su frustrada intervención de setiembre pasado, Chabán leyó un artículo de la revista Gente en la que un supuesto asistente a Cromañón la noche de la tragedia, identificado por su segundo nombre, “Roberto”, de 29 años de edad en aquella época, reconoce haber arrojado pirotecnia que le fue entregada en el interior del local.
Chabán dijo que, gracias a una investigación de sus abogados civiles, logró identificar a ese testigo quien, según el artículo en cuestión, “nunca declaró en la causa” pero aparece, según el gerenciador de la discoteca, como uno de los principales sospechados de haber causado el siniestro.
El principal acusado por la tragedia de la discoteca de Once inauguró hoy los tres días de declaración que insumirán toda esta semana, casi en soledad pues los familiares, ante un pedido para que no exhibieran las fotos de las víctimas mortales, optaron por retirarse a la antesala de la sala de juicio y seguir la declaración por el circuito cerrado de TV.
“No puedo creer que esta persona, que reconoce haber tirado candelas, esté cobrando un subsidio del gobierno de la ciudad de Buenos Aires”, se extrañó Chabán.
En ese sentido, calificó la actitud del reporteado como “un acto intencional y criminal. No es dolo eventual, podía haber cesado en su acción”.
En contraposición, Chabán reivindicó que fue él quien tomó las mayores precauciones para evitar la tragedia, pese a lo cual se convirtió “en un enemigo” de quienes reclaman justicia por los 194 muertos.
“Los cuidados en la noche fueron extremos”, insistió, y embistió a “la burocracia” que –según acusó- “no conoce las ordenanzas” en materia de prohibición de la pirotecnia, ni de otros riesgos que puede generar el fuego en lugares tanto cerrados cuanto abiertos.
En ese sentido, parangonó que “nadie decía nada cuando se prendían los encendedores en los recitales de (Joan Manuel) Serrat, ni tampoco cuando el señor (Juan Carlos) Blumberg convocada a sus marchas con velas. Una vela puede prender fuego un auto, la ropa del que está adelante...”.
Chabán reiteró que el elemento que causó el incendio fue una “candela” y que esa pirotecnia sólo estuvo presente la noche del 30 de diciembre: “el 28 hubo bengalas, el 29 hubo bengalas, el 30 hubo candelas”.
“Si el 30 también hubiera habido bengalas, lamentablemente hoy seguiríamos teniendo bengalas” en los recitales, especuló.
Las explicaciones de Chabán ofuscaron a los familiares que presenciaban desde fuera del recinto su declaración, especialmente cuando citando al filósofo alemán Martin Heidegger sostuvo que “el habla, habla”, y también del mismo autor, que “la ciencia no piensa”.
Al aplicar esa cita a Cromañón, Chabán dijo que “los bomberos no piensa, los peritos del INTI no piensan, los policías no piensan... los sobrevivientes de Cromañón no piensan”, lo que despertó la ira de los familiares.
En la segunda parte de la declaración, Chabán se dedicó a atacar la habilitación de Cromañón, desde mucho antes de que fuera discoteca.
El gerenciador recordó que la habilitación data de 1997 –cuando se llamaba El Reventón y era una bailanta- no podía haber sido concedida, porque las condiciones no estaban dadas para ello ya que, entre otros detalles, tenía conexión con el hotel contiguo.
“La discoteca, al tener conexión con el hotel, debió hacer caer la habilitación... No podía hacer certificado de bomberos (para la habilitación, ndr) porque no había final de obra”, explicó.
Para ser más gráfico, habló de su otro local cultural, Cemento: “yo no poidía tener una puerta alternativa que comunicara con la casa de un vecino”, dijo, tras recordar que tuvo “problemas” con ellos a raíz de la actividad de la discoteca.