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Carla Bruni lucha contra los rumores sobre adulterio: la culpa es de Miklo7

Miklo7 tiene la culpa. A principios de marzo, este joven de 23 años redactó en un blog un post humorístico sobre el presunto adulterio de Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Le pagaron por ello: tenía que buscar “jaleo”, revuelo mediático en Internet con rumores sensacionalistas que atrajeran a la web al mayor número de internautas posible.

Jueves 08 de Abril de 2010

Miklo7 tiene la culpa. A principios de marzo, este joven de 23 años redactó en un blog un post humorístico sobre los presuntos adulterios de Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Le pagaron por ello: tenía que buscar “jaleo”, revuelo mediático en internet con rumores sensacionalistas que atrajeran a la web al mayor número de internautas posible. Y Miklo7 acabó desencadenando una avalancha, que le ha costado su trabajo (y a su jefe) y obligó a Carla Sarkozy a poner en marcha un inusual despliegue anticatástrofe.

Lo que Miklo7 no podía imaginarse es que la prensa británica se hiciera eco del revuelo y lo tomara como información del diario “Le Journal du Dimanche” (JDD), en cuya web figuraba el blog.

 Parece que dudar no está permitido, porque el “JDD” pertenece al viejo amigo de Sarkozy Arnaud Lagardère. Desde Londres la noticia se extendió por todo el mundo y llegó incluso a aterrizar en las portadas de diarios indios. No sirvió de nada que el “JDD” eliminara el post de inmediato y se disculpara, ni que los responsables del blog se quedaran sin empleo.

El “quién con quién” también es un tema popular en París. Y los Sarkozy se prestan a las habladurías picantes. Bruni mantiene su etiqueta de “devorahombres” de su época como top model.

Cuando canta con su guitarra sobre sus muchos amantes, las letras se interpretan como “revelaciones”. Y Nicolas Sarkozy también generó revuelo poco antes de su boda con Bruni cuando se le emparejó con varias mujeres. “Si el río suena, agua lleva”. Y los rumores crecen como setas.

Ahora, Carla Bruni intenta que el río deje de sonar. “Es cierto que somos víctimas de habladurías”, señala. “Pero también es cierto, que no significan nada, absolutamente nada para nosotros”, sostiene. Siempre ha habido rumores, forman parte de la naturaleza humana. “Hace ya tres semanas, un mes, que no nos preocupan más estos rumores. Hace tiempo que pasamos página”.

Sin embargo, para la opinión pública francesa el tema sigue estando candente. Aunque “France Soir” titule “Carla apaga el fuego” y “Le Parisien” escriba “Carla Sarkozy calma el panorama”, otros medios continúan con el filón. Y es que el asunto tiene una doble cara: en vísperas de las elecciones regionales, se busca al culpable de diseminar tales rumores, y la fotogénica ex ministra de Justicia Rashida Dati está en el punto de mira. Ahora que a Dati se le ha retirado el automóvil de servicio que estaba aparcado frente a su oficina, algunos hablan de la venganza de Sarkozy.

“No ha habido ninguna conspiración. Ni ninguna venganza”, asegura Bruni, aunque fuera el asesor de prensa de Sarkozy, Pierre Charon, quien apuntara a Dati y el abogado de Sarkozy, Thierry Herzog, hable de desestabilización del presidente. Charon y Herzog no son “ni yo ni mi marido”, subraya la primera dama. “Ahora hablo yo. Y hablo en nombre de mi marido”. También Dati es víctima de rumores. “Sigue siendo nuestra amiga”.

Con estas declaraciones, Bruni contradice las de otro estrecho colaborador de Sarkozy, Claude Guéant. El secretario general del Elíseo había dicho a un diario: “El presidente no quiere ver más a Rachida Dati”. Ahora, Guéant se escurre argumentando que “la verdad de ayer quizá no sea la de hoy”.

¿Y de dónde salen los rumores? Miklo7 supuestamente sólo colgó en su blog lo que otros ya habían proclamado a los cuatro vientos. La fiscalía investiga anuncios del “JDD”. Anteriormente, el servicio secreto DCRI ya intentó por la vía electrónica trazar el flujo de los rumores hasta la misma fuente. Ahora, el trabajo quedará presuntamente en manos de la justicia. Carla Bruni-Sarkozy asegura que el Elíseo no tiene nada que ver. Y tiene un argumento bien sencillo: “Uno no investiga sobre habladurías”. (DPA)

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