Información Gral

Campusano muestra "El arrullo de la araña"

El realizador aborda el mundo del trabajo con esta nueva obra, ambientada en una ferretería de las afueras de Buenos Aires.

Domingo 01 de Noviembre de 2015

Con “El arrullo de la araña”, un crudo retrato acerca del maltrato laboral de José Celestino Campusano, uno de los pocos directores que puede vanagloriarse de haber estrenado casi todas sus películas en el Festival de Cine de Mar del Plata, quedó inaugurada ayer la competencia argentina del certamen.

   Después de llamar la atención de la crítica con películas como “Vil romance” (2008) y “Fantasmas de la ruta” (2013), rodadas en los barrios más humildes de la periferia de Buenos Aires con actores no profesionales, y en las que abordó temas como el narcotráfico, el delito, la corrupción policial y la trata de blancas, en “El arrullo de la araña” Campusano dirige su mirada sobre un universo en apariencia menos marginal: el del trabajo.

   Pero no se trata de cualquier trabajo. “El arrullo de la araña” retrata el complejo entramado de relaciones (muy similar a una tela de araña, de allí el título) que se establece entre el sádico dueño de una ferretería de las afueras de Buenos Aires y sus tres empleados.

   “Quería contar qué sucede con la gente que no está privada de su libertad pero condena su existencia a situaciones de maltrato”, dijo ayer tras la proyección de la película. Campusano, quien antes de dedicarse a lo que él define como su “cine bruto” trabajaba en la construcción y el comercio, dijo que el “70 por ciento” de las escenas y los diálogos de la película “están tomados de la realidad”.

   Es difícil imaginar un jefe más difícil que Simón, el dueño de la ferretería de “El arrullo de la araña”: le paga a sus empleados en negro, controla lo que hacen y dicen con micrófonos y cámaras, los insulta, les corta Internet cuando tardan mucho en el baño porque sospecha que se encierran allí para chatear con sus teléfonos y hasta los hace usar entre dos y tres veces las bolsas de té...para que duren más.

   Los empleados oscilan entre la devolución de “gentilezas” —especialmente Claudio, el más combativo de todos— y la resignación: necesitan el trabajo y tienen que hacer equilibrio entre lo que están dispuestos a tolerar y lo que no. “Busca que lo odies o le tengas lástima. Como sea, te termina manejando”, suspira uno de los empleados en una de las escenas del film.

   “Hay muchos sectores complejos, completamente invisibilizados, cientos de miles de compatriotas nuestros que pasan su vida entre cuatro paredes”, dijo Campusano. “La mejor película está siempre sucediendo delante nuestro. Más que escribir, lo que hago es traspolar desde el conocimiento”.

   Si bien algunos críticos consideran a Campusano como el director más auténtico de los últimos tiempos, con un cine de fuerte mirada social y política de larga tradición en Argentina, entre cuyos principales exponentes podría mencionarse a Raymundo Gleizer y Octavio Gettino, otros, en cambio, ven sus películas como productos algo toscos y amateur.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS