Algunos turistas extranjeros denunciaron que les cobraron precios más caros que los pagados por los ciudadanos argentinos en varios lugares de Buenos Aires.

Algunos turistas extranjeros denunciaron que les cobraron precios más caros que los pagados por los ciudadanos argentinos en varios lugares de Buenos Aires.
Desde marzo, la ley nacional de defensa al consumidor prohíbe expresamente los precios diferenciados para argentinos y extranjeros. Pero estos subsisten, disimulados como descuentos para residentes o aplicados según la cara del cliente.
De paseo por La Boca, Frank Ross eludió los restaurantes turísticos y optó por un bar con una parrilla improvisada en la vereda. Pidió un sandwich de bondiola y una gaseosa, lo mismo que comían dos porteños en una mesa vecina. A él le cobraron 15 pesos, igual cifra que a los argentinos por todo lo que consumieron entre dos. Cuando pidió explicaciones, el mozo argumentó: "Ellos comieron una carne diferente". Frank Ross desconfió: en ese bar sólo ofrecían chorizo y bondiola y, aunque es estadounidense, sabe distinguirlos.
Según las estadísticas del gobierno porteño, en 2007 llegaron 2.341.405 turistas que gastaron en la ciudad más de 2.000 millones de dólares. Quizás el gasto hubiera sido menor si no sufrieran pequeñas estafas en forma casi contínua.
Una investigación probó cuánto le cobran a un estadounidense y a un porteño. Uno y otro consultaron por los mismos servicios. Y descubrieron que, la misma clase de tango individual con el mismo profesor, puede trepar de 70 a 150 pesos. Lógico: el que debe pagar más del doble es el que habla en inglés.
En un hotel céntrico de una estrella, por la misma habitación al argentino le pidieron 53 dólares y al extranjero 63 dólares. En un restaurante, al primero le dijeron que una cena con todo incluido le saldría 180 pesos y al estadounidense, 200. Y por un viaje en remís desde el barrio de Palermo hasta el partido bonaerense de San Isidro, el porteño pagó 40 pesos y el extranjero 55.
Por años, los hoteles aplicaron tarifas diferenciadas para argentinos y extranjeros. Ahora esta práctica se prohibió. "En marzo se modificó la ley nacional 24.240 de defensa del consumidor, a la que se le sumó un artículo que dice que sobre los consumidores extranjeros no se puede ejercer diferenciación alguna en los precios, calidades técnicas o comerciales", explicó Susana Andrada, del Centro de Educación al Consumidor.
