Bill Gates, el hombre que cambió al mundo con su desarrollo de la informática, se despidió de la dirección general de Microsoft anteayer.

Bill Gates, el hombre que cambió al mundo con su desarrollo de la informática, se despidió de la dirección general de Microsoft anteayer.
En medio de los cálidos homenajes que la planta de Microsoft le brindó, confirmó que desde mañana será un director no ejecutivo, en vez de director ejecutivo, y pasará sólo un día a la semana en la empresa.
De ser así, la compañía abrirá mañana como si nada hubiera cambiado.
Por lo menos, es lo que dicen los sucesores de Bill Gates. La transición fue anunciada hace dos años y refrendada en la última feria de informática en Las Vegas hace dos meses.
Según sostiene el analista de la BBC de Londres Charles Miller, los nuevos mandamases mezclan los homenajes a Gates con confiadas declaraciones de que todo irá bien sin él.
Ray Ozzie, que reemplazó hace dos años a Gates en el papel de arquitecto jefe de software, dice que la compañía es tan grande que "no tiene un solo punto flaco".
Steve Ballmer, el socio de toda la vida de Gates, y director ejecutivo desde 2000, afirma que Microsoft "no perderá el paso" como resultado del cambio.
Sin embargo, la partida de Gates tiene un valor simbólico que ninguna planificación de relaciones públicas puede evitar.
Y cambió el mundo.
El gran logro de Gates desde que estableciera su compañía Microsoft, en 1975, ha sido cambiar el mundo. Lo consiguió todo, excepto su famosa declaración de propósitos de instalar "una computadora en cada escritorio, en cada hogar", al menos en los países desarrollados.
Por otra parte, los márgenes de ganancia de Microsoft mantenidos en un envidiable 30% le han concedido el sitial del hombre más rico del mundo por decimotercer año consecutivo, de acuerdo con la lista de la revista Fortune.
En cuanto a aquellos que afirman que la revolución de la computadora habría ocurrido de todas maneras sin él, Gates les puede señalar el hecho de que más del 90% de las PC utiliza los programas Windows, de Microsoft.
Si se suma la capacidad de los programas a su éxito empresarial, se comprenderá por qué es difícil instalarse al timón que el hasta ahora omnipresente Gates deja vacante.
Para Gates, todas las victorias en relaciones públicas tienen una cara negativa en las aparentemente interminables batallas antimonopólicas en que se ve involucrado Microsoft.
Sin embargo, el altruismo de Gates es un nuevo factor que lo sitúa del lado de los ángeles. Demostrando que hay vida más allá de Microsoft, Gates se dedicará a donar dinero, a promover la investigación de enfermedades dejadas de lado y a encontrar otras formas para mejorar la vida de los pobres del mundo.
Incluso al mayor de los escépticos le será difícil argumentar que su donación de US$30.000 millones a su fundación no es más que un gran ejercicio de relaciones públicas.
La Fundación de Bill y Melinda Gates asegura ser la organización filantrópica de mayor envergadura del mundo y, hasta ahora, nadie le ha salido al paso con un desmentido.
Incluso si Gates sólo hace una aparición semanal por el negocio, Microsoft parece poder disfrutar de buena salud por unos cuantos años más.
El pecado original.
La compañía obtiene ganancias de casi 1.000 millones de dólares a la semana. Esto multiplica por cuatro las ganancias de Google.
Sin embargo, Microsoft lleva en lo más profundo de su ser el peso del pecado original. Es el temor a que (así como IBM creó el primer computador y fue desplazada por Microsoft) éste último se vea formando parte de la infraestructura tecnológica y no estableciendo pautas.
Ray Ozzie admite que Microsoft, como otros gigantes de la tecnología, siempre deben temer la eventual aparición de "dos genios locos en un garaje", que salen con algo novedoso y se instalan rápidamente en el mercado.
"Así como IBM fue la compañía que marcó la pauta en los setenta", dice John Battelle ensayista en temas de tecnología "y Microsoft hizo lo propio en los noventa, creo que esta es la década de Google", concluyó.
Los empleados de Microsoft que no conocen la línea oficial de la compañía afirman, sin ningún problema, que "Bill Gates es Microsoft". Y la gente de otras empresas concuerda con esto. Sus gallinas de los huevos de oro, Windows y Office, siguen acumulando grandes sumas, al tiempo que hay nuevas empresas, sólidas y crecientes, como Xbox y Windows Server, que significan tecnología de la información en el corazón mismo del mundo empresarial.


