Australia es el primer país que permite a los psiquiatras recetar sustancias alucinógenas a pacientes con depresión o trastorno de estrés postraumático. A partir de este sábado, los médicos australianos pueden recetar dosis de éxtasis para el estrés postraumático. También pueden prescribir psilocibina, el ingrediente psicoactivo de los hongos alucinógenos opsicodélicos, a personas con depresión difícil de tratar.
Un científico dijo que pone a Australia “a la vanguardia de la investigación en este campo”. Chris Langmead, subdirector del Centro de Descubrimiento de Neuromedicinas, afirmó que en los últimos 50 años ha habido muy pocos avances en el tratamiento de los problemas de salud mental persistentes. Otros científicos son mucho más escépticos y piden mayores investigaciones de campo antes de habilitar el uso de estas drogas.
La creciente aceptación social ha llevado a dos estados de EEUU a aprobar medidas para su uso: Oregón fue el primero en legalizar el consumo de psilocibina por adultos, y los votantes de Colorado despenalizaron la psilocibina en 2022. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) designó a la psilocibina como una “terapia innovadora” en 2018, una etiqueta que está diseñada para acelerar el desarrollo y la revisión de medicamentos. Los investigadores de psicodélicos alucinógenos se han beneficiado de subvenciones federales, incluido Johns Hopkins, y la FDA publicó a finales del mes pasado un borrador de orientación para investigadores que diseñan ensayos clínicos que prueban drogas de esta clase como posibles tratamientos para una variedad de afecciones médicas. Aún así, la Asociación Americana de Psiquiatría no ha aprobado el uso de alucinógenos, señalando que la FDA todavía tiene que ofrecer una determinación final.
EEUU facilita la investigación con estas drogas, aunque su Asociación de Psiquiatría no las admite EEUU facilita la investigación con estas drogas, aunque su Asociación de Psiquiatría no las admite
Y expertos médicos de EEUU y Australia advierten que se necesita más investigación sobre estas drogas y el alcance de los riesgos de los psicodélicos, que pueden causar alucinaciones, que es para lo que usan desde los años 50/60. “Preocupa que las pruebas sigan siendo insuficientes y que el paso al servicio clínico sea prematuro; que médicos incompetentes o mal equipados puedan prescribir estas drogas”, afirmó Paul Liknaitzky, director del Laboratorio Clínico de Psicodélicos de la Universidad de Monash.
Además, los fármacos serán caros en Australia: unos 10.000 dólares (6.600 dólares estadounidenses) por paciente para el tratamiento. Litnaitzky dijo que la oportunidad para los australianos de acceder a las drogas para condiciones específicas es única. “Hay entusiasmo por el progreso de la política de medicamentos, por la perspectiva de poder ofrecer a los pacientes un tratamiento más adecuado y adaptado sin las limitaciones impuestas por los ensayos clínicos y los protocolos rígidos”.