A pesar de las cifras difundidas por el Indec, la inflación real afecta a todos, incluso a los
falsificadores. Hace unos años, los billetes "truchos" más comunes eran los de dos y cinco pesos,
que no levantan sospechas por su bajo valor, y pocos se detienen a verificar su autenticidad.
Hoy ya no es negocio: los costos de producción obligaron a los falsificadores a pasar a los
billetes de mayor denominación, según explicaron los especialistas de la División Falsificación de
Moneda de la Policía Federal al diario La Nación.
Por eso, es más probable encontrarse con un papel falsificado de 50 ó 100 pesos, o el gran
favorito que mantiene su popularidad en el circuito de falsificadores: el billete de 100 dólares.
Si se incluye la divisa norteamericana, la suma de dinero "trucho" asciende a 10 millones de pesos.
Las fuerzas de seguridad llegan a secuestrar la mitad de esa cifra todos los años.
Los operativos policiales duran meses porque deben intervenir en una larga cadena de
producción, conformada por un financiador, un diseñador gráfico o dibujante, un imprentero y uno o
más "pasadores". Estos últimos se dedican a insertar el dinero falso en el circuito comercial: son
los más visibles y vulnerables, y a los que atrapan más seguido.
"Solemos recibir denuncias de comercios a los que les quisieron pasar un billete falso.
Muchas veces logramos identificar al pasador, pero no nos sirve hacer una sola detención", admitió
el subcomisario Flavio Argüello, perteneciente a la División Falsificación de Moneda. El delito por
falsificar o poner en circulación pesos falsificados se castiga con de 3 a 15 años de prisión, y la
pena por hacerlo con moneda extranjera es de uno a cinco años.



























