Madrid.— Colapso en las rutas de las principales ciudades españolas, atascos
en la frontera con Francia y falta de gasoil en algunas estaciones de servicio del país. Estas
fueron las primeras consecuencias del inicio en España de una huelga indefinida de transportistas
contra el aumento de los precios del combustible. La semana pasada el precio del petróleo llegó a
máximos históricos de más de 139 dólares el barril.
El paro puede ir para largo después del fracaso de una reunión entre
representantes de los huelguistas y de la administración central. No obstante, el presidente del
gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, consideró ayer por la tarde que "hay
margen para la negociación" con los transportistas.
También en Portugal los transportistas iniciaron ayer una huelga contra el alza
del precio de los combustibles, lo que causa serios problemas de tránsito de norte a sur del país.
Centenares de camiones se encuentran estacionados al borde de las rutas desde la madrugada de ayer,
en el primer día de una protesta de carácter indefinido de los camioneros portugueses, que de esta
manera se unen a sus pares de España y de Francia.
Ataques. Una gran mayoría de los conductores de camiones que no adhirieron al paro
se han concentrado en la frontera con España, por temor a ser atacados por los piquetes del país
vecino, tras haberse enterado del ataque a pedradas a varios camiones portugueses que atravesaron
el límite entre los dos países.
En Portugal, el precio del gasoil subió de 1,205 euros el litro al inicio de
enero a 1,413 euros al final de mayo, es decir, un aumento del 17,27 por ciento.
La huelga española se hizo patente en las estaciones de servicio del centro de
las grandes ciudades. Así, en Madrid, el 15 por ciento de las estaciones de servicio de la ciudad
se quedó sin gasoil, no sólo por la falta de suministro, sino también por la cantidad de gente que
fue a abastecerse ante una posible carestía. En Cataluña, en el noreste del país, la cifra llega al
40 por ciento.
Menos mercaderías. Los principales mercados mayoristas sufrieron ya una
disminución en las entradas y salidas de mercancías, en parte debido a la presencia de piquetes. El
temor al desabastecimiento de alimentos se extendió en el país y muchos ciudadanos decidieron ayer,
al igual que el fin de semana, acudir también a supermercados para comprar alimentos por si el paro
se extiende.
Los precios del gasoil se han encarecido ya más de un 20 por ciento este año, y
los transportistas, igual que los pescadores y los agricultores, exigen al gobierno de Zapatero una
reducción de los impuestos que pagan por el combustible y la fijación de tarifas mínimas. El
Ejecutivo, por su parte, se niega a acceder a esa demanda.
Piquetes en la frontera entre España y Francia y en los principales mercados
mayoristas provocaron también ayer congestionamientos en las rutas. En algunos lugares, los
transportistas salieron con sus camiones y circularon a velocidades bajas, lo que agravó el estado
del tráfico.
En el sur de Francia adhirieron a la ola de protestas varios centenares de
transportistas. Unos 200 camiones entorpecieron el tráfico sobre las cuatro autopistas que llevan a
Burdeos, provocando atascos de hasta 30 kilómetros.