Turquía derribó ayer un avión de combate ruso en la frontera con Siria por presuntamente haber violado su espacio aéreo, incidente en que murió al menos uno de los dos pilotos y marcó la primera ocasión en medio siglo que un país miembro de la Otán ataca una aeronave rusa. Moscú negó haber sobrevolado territorio turco sin autorización y amenazó con "graves consecuencias" para las relaciones bilaterales. El premier turco, Ahmet Davutoglu, defendió el derribo del avión y aseguró que su país advirtió reiteradamente de la violación de sus fronteras tanto en el aire como en tierra. Defender esas fronteras "es tanto nuestro derecho internacional como nuestro deber nacional", señaló, y advirtió que para lograrlo Turquía está dispuesta "a cualquier tipo de medida y sacrificio". El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó que fueron dos los aviones que violaron el espacio aéreo y uno fue derribado tras ser advertido en diez oportunidades.
Según el presidente ruso, Vladimir Putin, el aparato, un caza SU-24, fue derribado por un misil lanzado desde un F-16 de la aviación turca cuando se encontraba dentro del espacio aéreo sirio, a un kilómetro del límite, y cayó a 4 kilómetros de la frontera en territorio sirio. "El trágico acontecimiento tendrá graves consecuencias para las relaciones ruso-turcas", advirtió Putin, que calificó el derribo de una "puñalada por la espalda" de cómplices del terrorismo. El presidente ruso aseguró que el avión no supuso ningún peligro para Turquía, sino que formaba parte de una acción contra la milicia terrorista Estado Islámico (EI) en Siria. Tras el incidente, el ministro del Exterior ruso, Serguei Lavrov, canceló una visita prevista para hoy a Estambul y el ministerio llamó a consultas al agregado militar turco. Rusia anunció asimismo que suspenderá en principio los contactos militares con Turquía. Putin reprochó a Turquía que no se dirigiese a Rusia tras lo ocurrido, sino que pidiese una reunión extraordinaria de la Otán. "¿Significa esto que quieren que la Otán trabaje para el EI?", se preguntó.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán), de la que forma parte Turquía pero no Rusia, expresó ayer su solidaridad con Ankara y llamó al diálogo entre ambas naciones. "Espero que haya nuevos contactos entre Ankara y Moscú e instó a la calma y a reducir la tensión", señaló el secretario general de la alianza atlántica, Jens Stoltenberg, en una reunión extraordinaria en Bruselas. Según Stoltenberg, la Otán cuenta con información de sus aliados que apunta a que el avión había violado el espacio aéreo turco.
Primeras bajas. El Kremlin, en tanto, confirmó que al menos uno de los dos pilotos del avión derribado murió cuando descendía en paracaídas y se desconoce qué ocurrió con el otro. Además, otro soldado ruso perdió la vida en un ataque de rebeldes sirios contra un helicóptero ruso, indicó el portavoz del Estado Mayor conjunto, Sergei Rudski, según la agencia Interfax. Estos son los primeros soldados rusos que mueren en Siria desde que Moscú comenzó con los ataques aéreos para apoyar al presidente sirio Bashar Assad. El vocero señaló que ambos pilotos se eyectaron del avión y uno murió después de haber recibido disparos desde tierra cuando se encontraba en el aire. El otro es buscado en territorio sirio.
Un portavoz de un grupo rebelde sirio dijo previamente que la agrupación mató a uno de los pilotos cuando intentaba aterrizar en territorio dominado por el gobierno sirio. "Nuestros hombres de la compañía de la Décima Brigada Costera pudieron alcanzarle antes de que escapase y su cuerpo cayó en zona liberada", agregó Jabir Ahmad. Según el analista Charles Lister, la Décima Brigada Costera es un grupo del Ejército Libre de Siria. En videos subidos a las redes sociales puede verse a rebeldes rodeando el supuesto cuerpo del piloto ruso. Moscú asegura que su intervención en Siria tiene como objetivo al EI y otros grupos extremistas. Pero en la zona donde fue derribado el avión no está presente el EI, sino que está dominada por rebeldes moderados y por la rama siria de Al Qaeda, el Frente Al Nusra. Ankara, por su parte, apoya a los rebeldes sirios.
Tras lo ocurrido, la Unión Europea llamó a la tranquilidad. "En este peligroso momento tras el derribo de un avión ruso, todo el mundo debería permanecer tranquilo y con la cabeza fría", tuiteó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.
Los presidentes de Estados Unidos y Francia, Barack Obama y François Hollande, pidieron ayer a los gobiernos de Rusia y Turquía que eviten una escalada tras el derribo de un avión de combate ruso por parte de misiles turcos en la frontera con Siria. Obama recordó en una rueda de prensa conjunta con Hollande que "Turquía, como cualquier otro país, tiene derecho a defender su territorio y su espacio aéreo". Pero consideró que es "muy importante ahora para nosotros asegurarnos que los rusos y los turcos están hablando entre ellos, averiguar exactamente lo que pasó y tomar medidas para desalentar cualquier tipo de escalada". A su vez Hollande recordó que el gobierno turco está dando información a la Otán sobre lo ocurrido para determinar si efectivamente el avión ruso violó el espacio aéreo turco. "Pero debemos evitar una escalada, que podría ser extremadamente perjudicial", añadió el mandatario francés. Ambos dignatarios mantuvieron un encuentro en Washington para fortalecer la lucha contra EI tras los sangrientos atentados en París.
Reiterados incidentes. Desde el inicio de la intervención militar rusa para apoyar al régimen de Bashar Assad, a fines de septiembre, los incidentes fronterizos se han multiplicado entre Ankara y Moscú. Cazas turcos interceptaron en dos ocasiones aviones militares rusos. En uno de estos incidentes, el 3 de octubre, Moscú se justificó por las "malas condiciones meteorológicas". Turquía también derribó el 16 de octubre un dron de fabricación rusa que entró en cielo turco.
La tensión entre los dos países se incrementó en los últimos días tras una serie de bombardeos rusos que según Ankara, afectaron a localidades de la minoría turcófona de Siria. Turquía convocó el viernes al embajador ruso para advertirle de las "graves consecuencias" de esta operación. Ankara y Moscú están enfrentados en el conflicto sirio, que ha dejado más de 250.000 muertos desde 2011. Rusia, con Irán, constituye el último apoyo al régimen de Assad. En cambio el islamo-conservador Erdogan exige que el presidente sirio deje el poder.