El presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, volverán a verse las caras hoy en Hanoi tras su cumbre de junio en Singapur y si en aquella ocasión lo histórico del encuentro ya era un logro en sí mismo, ahora son pocas las expectativas de que de esta segunda cita salgan grandes anuncios, más allá de algunos gestos simbólicos. De la cumbre de Singapur salió una declaración conjunta de contenido ambiguo en la que además del compromiso con normalizar las relaciones entre los dos países Norcorea se comprometió a avanzar hacia la completa desnuclearización de la península de Corea. Tras ello, Trump no dudó en defender que "ya no hay amenaza nuclear por parte de Corea del Norte". Sin embargo, como reconoció el enviado de EEUU para Corea del Norte, Stephen Biegun, los países no comparten definición en cuanto a lo que es la desnuclearización. En el caso de Washington, el deseo es que tenga como resultado el fin del programa armamentístico nuclear norcoreano, mientras que Pyongyang entiende que la desnuclearización de la península también incluiría la salida de tropas estadounidenses de Corea del Sur.






























