Berna. — Suiza, Austria y Luxemburgo ofrecieron ayer flexibilizar el secreto
bancario en investigaciones por evasión de impuestos, respondiendo a la creciente presión global
para que cooperen en esos casos. La decisión se da tras igual medida tomada el jueves por
Liechtenstein y Andorra, dos países considerados también paraísos fiscales, y ante la amenaza de
pasar a formar parte de una "lista negra" de la Organización para la Cooperación Económica y
Desarrollo (Ocde). Los tres países realizaron el anuncio antes de una reunión de los ministros de
Finanzas del G20 —que agrupa a países desarrollados y emergentes— en la que se
discutirá sobre paraísos fiscales.
Austria, Suiza y Luxemburgo dijeron que cumplirán con las reglas de la Ocde al
colaborar caso por caso ante pedidos de datos sobre inversionistas extranjeros, pero no
automáticamente. Suiza insistió que mantendrá sus normas fundamentales del secreto bancario, aunque
aclaró que otros países recibirán ahora la cooperación helvética en los casos en que aporten
pruebas fehacientes de evasión fiscal. Hasta ahora, los bancos suizos sólo facilitaban esa
información cuando los acusados eran encausados, y no en los casos de meras sospechas de evasión
fiscal por parte de las autoridades fiscales de un país.
El ministro de Finanzas helvético, Hans-Rudolf Merz, dijo que Suiza está
actuando ahora porque podría ser incluida en una "lista negra" y sufrir sanciones. En esa lista
están actualmente a Liechtenstein, Andorra y Mónaco, pero Francia y Alemania presionan para incluir
a otros países, entre ellos a Suiza.
Limpieza. El premier británico, Gordon Brown, al frente de la reunión del G20 en
Londres de abril, dijo que espera que este sea el principio del fin de los paraísos fiscales.
La creciente presión de las principales economías del mundo —que pierden
fuertes sumas de dinero cada año por evasión de impuestos— forzó también a Luxemburgo a un
paso similar ayer. El Ejecutivo del pequeño país europeo anunció que está dispuesto a dar
información cuando haya suficientes indicios de un delito fiscal. Pero seguirá sin aceptar
peticiones generales o "preventivas" del extranjero, agregó el ministro de Finanzas, Luc Frieden,
que destacó que su país quiere evitar que cualquier autoridad fiscal de otro país pida "datos de
manera general, sin una sospecha concreta".
También Austria siguió ayer por el mismo camino, iniciado el jueves por
Liechtenstein y Andorra. El ministro de Finanzas, Josef Proell, informó que los bancos del país
brindarán informaciones a autoridades extranjeras en casos en los que haya una "sospecha fundada",
incluso si todavía no se ha empezado un proceso judicial.
Los tres países (Suiza, Austria y Luxemburgo) advirtieron de que las concesiones
no llevarán a que otros países salgan "a la pesca" de datos sobre clientes bancarios. "No es una
política de puertas abiertas. Es una flexibilización del acceso a la información respecto de
crímenes impositivos", dijo el ministro suizo Merz. Suiza ha acusado a Estados Unidos de intentar
salir a la caza de 52.000 clientes en un caso civil de sospecha de evasión de impuestos. "Puede
decirse que el secreto bancario de Austria seguirá igual", dijo el ministro de Finanzas Josef
Proell. "Sin embargo, comenzaremos con acuerdos bilaterales para asegurar que la información sea
compartida si hay sospecha de delitos impositivos", agregó.
La Comisión Europea dio la bienvenida a la iniciativa de los tres países, porque
desea que todos los miembros de la UE estén obligados a dar detalles de las cuentas bancarias.
Impuestos perdidos. Un estudio de la organización inglesa Oxfam Friday mostró
que los países en desarrollo pierden impuestos por miles de millones de dólares porque sus
compatriotas llevan su dinero a paraísos fiscales. Pierden hasta u$s 124.000 millones de impuestos
al año, más de los u$s 103.000 millones de ayuda extranjera anual, según el estudio.