Moscú se resigna a lograr objetivos muchos más limitados en Ucrania. A un mes de lanza una ofensiva masiva que pretendía apoderarse de todo el país en pocos días, el alto mando ruso declaró que desde ahora se concentrará solo en el extremo Este de Ucrania, en la región del Donbass, parcialmente ocupada desde 2014 y que solo secundariamente atacará en Kiev y otros frentes, donde ha sufrido enormes bajas y nunca logró romper las líneas defensivas ucranianas. Asimismo, los militares rusos estarían informando a sus soldados que las operaciones militares terminarían el 9 de mayo próximo, como una manera de llevar algún alivio a unas tropas que sufrieron un castigo brutal de parte del enemigo.
Según el anuncio hecho por el general Serguei Rudskoi, jefe de la Dirección Operativa Principal del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas rusas, Moscú cambia desde ahora y de manera radical su estrategia en Ucrania. Concentrará sus esfuerzos en conquistar lo que falta de las provincias de Donetsk y Lugansk, en el extremo este del país. Es la región del Donbass, donde Rusia lanzó una guerra en 2014 a través de las milicias prorrusas locales, a las que armó con tanques, artillería y misiles de todo tipo. Luego de combatir entre abril y septiembre de 2014, los milicianos prorrusos, apoyados muchas veces en forma directa por fuerzas rusas, se quedaron con una parte de esas dos provincias, en las que proclamaron “repúblicas populares” independientes. Ninguna nación las reconoció, hasta que en la víspera de la invasión de Ucrania Putin les otorgó el reconocimiento oficial.
Rudskoi aseguró que “se han completado las tareas principales de la primera etapa de la operación en Ucrania. El potencial de combate de las tropas ucranianas se ha reducido significativamente. Esto nos permite centrar todos nuestros esfuerzos en lograr el objetivo principal: la liberación de Donbass”. Pero el 24 de febrero, Vladimir Putin en su discurso de anuncio de la invasión, no citó al Donbass como objetivo prioritario. Su proyecto era "liberar" toda Ucrania de un presunto régimen "nazi".
Ahora, el general Rudskoi agregó: “antes del inicio de la operación especial en Ucrania (eufemismo que usa Rusia para la invasión de Ucrania), se consideraron dos escenarios de acción: limitarnos solo al territorio de las ’repúblicas populares’ —autoproclamadas— de Donetsk y Lugansk o llevar a cabo “la desmilitarización y desnazificación” de todo el país.
Ante la derrota o freno total del ejército ruso en todas las líneas de avance salvo en el sur, sobre Mariúpol, el alto mando ruso decidió ahora concentrarse en solo una de las cuatro regiones que atacó el 24 de febrero. “Se eligió el segundo escenario”, admitió el general ruso, , y dijo que en la primera fase de la invasión, de haber limitado la ofensiva solamente al Donbass, “nos hubiésemos enfrentado a la constante reposición de fuerzas por parte de la tropas ucranianas”. Sin embargo, ahora, dijo Rudskoi, se hace posible acometer la “liberación” de la parte más oriental de Ucrania. Esta región, limítrofe con Rusia, es la que tiene más proporción de población rusófona, factor que usó Putin para legitimar la agresión contra Ucrania en 2014, iniciada con la invasión y anexión de Crimea.
El general ruso advirtió que pese al cambio de estrategia “no se puede descartar” la toma de grandes ciudades como Kiev, Járkov o Mikolaiv, que están, según afirmó, “sitiadas”. Según analistas militares independientes, las ofensivas sobre estas grandes ciudades fracasaron y hoy están por completo fuera del alcance de las agotadas fuerzas rusas. Al norte de Kiev, los rusos han cavado trincheras, para mantenerse a la defensiva. Y los ucranianos han recuperado terreno y una serie de poblados estratégicos, alejando a Kiev del alcance de la artillería rusa.
Según el general ruso “las pérdidas de la tropas ucranianas ascienden a unos 30.000 efectivos de los cuales 14.000 murieron”, mientras que Rusia apenas tuvo 1.351 muertos y 3.825 heridos desde el 24 de febrero, cuando fue lanzada la invasión. Estas cifras oficiales rusas carecen de credibilidad y no se acercan a las que manejan la Otán y el Pentágono, de entre 7.000 y 15.0000 soldados rusos caídos. Kiev tiene otros números: estima que 16.500 militares rusos han muerto. El número dado por Moscú no resulta realista, dada la destrucción registrada de columnas enteras de vehículos militares rusos.
Promesa a las tropas agotadas
Según el canal Sky News, los comandantes rusos les están prometiendo a sus soldados que la guerra estará terminada para el 9 de mayo próximo. Casi todas las unidades usadas para la ofensiva inicial sufrieron graves bajas, tanto en hombres como en equipos. Unos 150 mil soldados, en unos 100 batallones, fueron lanzados al combate desde el 24 de febrero. El ambicioso plan del alto mando ruso previó atacar desde cuatro direcciones diferentes. La realidad demostró que esto tenía un costo logístico demasiado alto y que las vías de abastecimiento resultaron blancos muy fáciles para los ucranianos, armados con misiles y cohetes antitanque. Muchos soldados rusos han pasado hambre, frío y falta de municiones y combustible para sus vehículos. La moral de combate es baja, y Rusia debió recurrir a refuerzos de emergencia, inclusive a tropas de segunda línea y hasta policías.
Alcaldes secuestrados
Las autoridades ucranianas denunciaron que el ejército de Rusia tomó como rehenes a los alcaldes de 14 ciudades. La vice primera ministra y ministra para la Reintegración de los Territorios Temporalmente Ocupados, Irina Vereshchuk, confirmó dicha información. Vereshchuk remarcó que el intercambio de prisioneros se debe llevar a cabo en condiciones de paridad, por lo que cuestionó cómo se logrará la libertad de los alcaldes. "Rusia exige paridad. Por ejemplo, guardias fronterizos por guardias fronterizos, marineros por marineros. Tengo una pregunta: ¿con quién reemplazaremos por los alcaldes?”, subrayó la “número dos” del presidente ucraniano, Volodimir Zelensk.