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Renzi, de ser modelo para Europa a la derrota y el ostracismo

Hasta hace pocos años, Matteo Renzi era considerado uno de los líderes políticos más frescos y exitosos de Europa.

Martes 06 de Marzo de 2018

Hasta hace pocos años, Matteo Renzi era considerado uno de los líderes políticos más frescos y exitosos de Europa. Sin embargo, como consecuencia de la aplastante derrota de su Partido Democrático (PD) en las elecciones parlamentarias del domingo, Renzi se vio obligado a dimitir como líder de esta formación de centroizquierda y parece estar condenado al obstracismo. Aunque sus dimisiones se harán efectivas luego de un congreso partidario y por lo tanto será Renzi quien dirigirá al PD en las consultas para formar nuevo gobierno, parece claro que su futuro político es oscuro.

El mismo hombre que llevó al PD a una histórica victoria con un 40,8 por ciento de los votos en las elecciones al Parlamento Europeo en 2014 vio cómo su partido cayó a un humillante 18,7 por ciento en las elecciones del domingo, ampliamente superado por el Movimiento 5 Estrellas, que logró el 32,7 por ciento.

Las políticas que Renzi impulsó como primer ministro, centroprogresistas y europeístas, fueron consideradas en su momento como una fuente de inspiración por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien heredó del italiano el título extraoficial de reformista en jefe de Europa.

Renzi tenía 39 años cuando a principios de 2014 se convirtió en el primer ministro más joven de Italia desde Benito Mussolini. Se presentaba a sí mismo como un "hombre demoledor", capaz de reanimar la anquilosada economía italiana y poner en marcha un relevo generacional en las élites políticas de su país. Como jefe de gobierno, Renzi liberalizó el mercado laboral, legalizó las uniones entre parejas del mismo sexo y encarriló a su país hacia una gradual recuperación económica.

Pero su proyecto estrella, una reforma constitucional que le otorgaría mayores poderes y terminaría con el anómalo bicameralismo perfecto de Italia (iba a redimensionar drásticamente el Senado, según el modelo que domina en los demás países europeos), fue derrotado en el referéndum de diciembre de 2016, forzándolo a dimitir. Gran parte de la izquierda, que no lo tragó nunca, militó fuertemente por el "no" en esa consulta. Pero ya antes su gobierno había perdido apoyo popular, sobre todo por la crisis inmigratoria. La llegada masiva de casi 200 mil inmigrantes por el Mediterráneo sólo ese año melló la figura de Renzi y fortaleció la de los populistas de Berlusconi y la Liga de Salvini.

Renzi había prometido que abandonaría la política en caso de derrota. Sin embargo, en abril de 2017 volvió a la palestra y recuperó el puesto de presidente del PD. En el seno de su partido, Renzi se enfrentó con el ala izquierda, cuyos principales exponentes abandonaron el partido para concurrir a los comicios del domingo con una nueva agrupación, Liberi e Uguali (Libres e Iguales). Esta escisión mostró tenía más dirigentes y periodismo amigo que votos: apenas superó el 3 por ciento.

En el escenario internacional, a Renzi le gustaba dejarse ver con políticos como el ex presidente Barack Obama y Angela Merkel. Al primero lo llamaba "amigo" y le hizo una visita privada en Italia. Después de esos fastos, su futuro es incierto. Está claro que dista muchísimo del que se imaginaba en 2014.

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