El presidente de Rusia Vladimir Putin respondió con una dura condena en un mensaje nacional a un nuevo desafío del jefe de los mercenarios que entre viernes y sábado lanzaron una rebelión militar que terminó en cercanías de Moscú. Putin habló por cadena nacional luego de un mensaje del líder mercenario Euveni Prigozhin, en el que defendió su insurrección armada y se burló de las fuerzar armadas de Rusia. El sábado a la noche los mercenarios y Moscú llegaron a un acuerdo, y los rebeldes volvieron a sus bases. Pero desde entonces no se cumplieron pasos claves del acuerdo, en especial que Prigozhin se exiliara en Bielorrusia y sus hombres entregaran sus armas a cambio de una amnistía.
La rebelión de los mercenarios, que duró algo más de 24 horas, fue la amenaza más grave para la autoridad de Putin, que lleva 23 años en el poder.
Putin, luego de llamar “traidores” a los mercenarios que se alzaron a la vez los elogió por no permitir que la situación se convirtiera en un “derramamiento de sangre”. Dijo que la nación se mantuvo unida, aunque hubo algunos signos de apoyo al levantamiento armado. La columna rebelde marchó desde el sur, luego de tomar con alarmante facilidad la ciudad de Rostov, hacia Moscú y solo se detuvo por propia voluntad cuando se llegó al acuerdo. Ninguna fuerza militar importante le salió al cruce a lo largo de su recorrido de casi mil km por la autopista que une a Moscú con el sur de Rusia.
Antes del mensaje de Putin, Eugeni Prigozhin reapareció este lunes con un mensaje en Telegram para defender su insurrección. Volvió a burlarse de las fuerzas armadas rusas, pero dijo que no buscaba un golpe de Estado contra Putin. El viernes, Prigozhin había llamado a la rebelión armada para derrocar al liderazgo militar, en especial al ministro de Defensa, Serguei Shoigu, y al jefe de las FFAA, general Valery Gerasimov.
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Euvgeni Prigozhin, el líder y dueño de la empresa de mercenarios Wagner, volvió a dar un mensaje por redes sociales en el que reiteró su desafío al Kremlin.
El discurso de Putin fue anunciado por su portavoz con anticipación y anunciado por los medios estatales rusos como algo que “definiría el destino de Rusia”. Pero el breve discurso de de Putin solo reiteró sus afirmaciones del sábado y no produjo desarrollos innovadores. Putin habló en un tono severo, luciendo cansado, en un discurso televisivo de cinco minutos cerca de medianoche. Se negó a nombrar a Prigozhin, pero dijo que los organizadores del motín habían tratado de obligar a los soldados mercenarios a “disparar contra los suyos”. Culpó a los “enemigos de Rusia” y dijo que “calcularon mal”.
El discurso pareció un vano esfuerzo de Putin por hacer frente a las preocupaciones generalizadas sobre su decisión del sábado de retirar los cargos contra Prigozhin después de haber prometido medidas severas, y para contrarrestar la impresión que dejaron las enormes deficiencias en el aparato de seguridad de Rusia que evidenció Prigozhin. “Se tomaron inmediatamente todas las decisiones necesarias para neutralizar la amenaza surgida y proteger el orden constitucional, la vida y la seguridad de nuestros ciudadanos”, declaró Putin. “Una rebelión armada habría sido reprimida en cualquier caso”, aseguró, pese a que el sábado a la tarde las tropas de Prigozhin avanzaron por la autopista que va a Moscú casi sin oposición. En la capital rusa se declaró el estado de sitio y se improvisaron barricadas con bulldozers y camiones. Resultó notoria la falta de fuerzas pesadas, como tanques y artillería, del lado de las fuerzas leales. Las tropas mercenarias, dotadas de algunos pocos tanques y blindados livianos, sobrepasaron uno tras otro todos los puestos de bloqueo en su carrera hacia Moscú. Solo seis helicópteros artillados intentaron detenerlos, pero todos fueron derribados.
Prigozhin será un índice directo del deterioro de Putin mientras siga libre y al frente de sus tropas privadas Prigozhin será un índice directo del deterioro de Putin mientras siga libre y al frente de sus tropas privadas
Prigozhin dijo este lunes que ordenó la rebelión después de que el ejército ruso matara a unos 30 hombres de Wagner en un ataque contra sus campamentos. Dijo que había actuado para evitar la destrucción de Wagner. “Comenzamos nuestra marcha por una injusticia”, dijo en un comunicado de 11 minutos, sin dar detalles sobre dónde estaba o cuáles eran sus planes. Aceptó un acuerdo, dijo, para evitar ser procesado y trasladarse a Bielorrusia porque Wagner podía continuar allí sus operaciones. El portal ruso Verstka informó que se está construyendo una base para Wagner en Bielorrusia, al sureste de Minsk, la capital. En resumen, reiteró sus críticas y reclamos del viernes a la noche, cuando lanzó la rebelión.
Prigozhin sigue acusado por la Fiscalía General rusa de insurrección armada y, al mismo tiempo, su empresa reanudó su actividad normal en San Petersburgo y otras ciudades, donde también se reanudó el reclutamiento.
La rebelión de Prigozhin puso en cuestión la estabilidad de un sistema en el que el Estado de Derecho es inexistente y los feudos rivales, “oligarcas” y funcionarios, compiten por el favor presidencial, los fondos del Estado y la influencia. La rebelión puso además al descubierto las divisiones internas causadas por la fracasada invasión de Ucrania. Prigozhin dijo que, de haber comandado él la invasión “Ucrania caía en un día”.
El Kremlin mostró a Putin reuniéndose luego de su discurso con sus más altos funcionarios de seguridad, fuerzas del orden y militares, incluido el ministro de Defensa, Sergei Shoigu. Las autoridades también publicaron un video de Shoigu visitando tropas en Ucrania. Una forma de ratificar al hombre al que muchos daban por renunciado como parte del acuerdo con Prigoshin.
Abbas Gallyamov, ex redactor de discursos del Kremlin reconvertido en analista político, calificó el discurso como débil. “El hecho de que haya ocurrido indica una cosa: Putin está profundamente insatisfecho con su papel en esta historia y está tratando de corregir la situación” escribió Gallyamov en Facebook.
Según el acuerdo del sábado a la noche, mediado por Bielorrusia, Prigozhin ya debería estar en esta nación vecina de Rusia y los mercenarios que participaron del alzamiento, luego de ser perdonados formalmente, deberían haberse puesto en manos de Moscú. Ninguna de las dos cosas ocurrió. Prigozhin permanece en algún lugar del sur de Rusia, rodeado de sus 25 mil mercenarios.
La disputa entre el líder del Grupo Wagner y los altos mandos militares se fue agravando a lo largo de la guerra y estalló en el alzamiento el viernes a la noche, cuando los mercenarios abandonaron Ucrania para tomar un cuartel y centro de mando vital en la ciudad de Rostov, en el sur de Rusia, desde donde se comanda la guerra. Luego avanzaron sin oposición durante cientos de km hacia Moscú antes de darse la vuelta la noche del sábado.