Moscú.- En la misma convención partidaria que confirmó, como estaba previsto, la
candidatura de Dmitri Medvedev para las elecciones del próximo 2 de marzo en Rusia, el presidente
Vladimir Putin adelantó hoy que aceptará el cargo de primer ministro si Medvedev gana esos
comicios.
El candidato propuesto por Putin la semana pasada obtuvo el apoyo de 478 delegados de la
asamblea de Rusia Unida, el partido del Kremlin, y quedó así confirmado oficialmente como aspirante
de la fuerza a la jefatura de Estado. Sólo un delegado votó en contra.
En su discurso de agradecimiento, Medvedev, actual vicejefe de gobierno y presidente del
consejo ejecutivo del monopolio energético Gazprom, manifestó su aspiración a una Rusia que vuelva
“a tener un papel líder en el mundo”, según cita la agencia Interfax. Concretar ese
objetivo, sin embargo, sólo será posible contando con el apoyo de Putin, advirtió Medvedev.
Pocas horas antes y en el mismo encuentro, Putin confirmó su intención de aceptar la jefatura
de gobierno “si los ciudadanos de Rusia manifiestan su confianza a Dmitri Medvedev y lo votan
como presidente”. El jefe del Kremlin subrayó que no se prevé transferir competencias de la
presidencia a la jefatura de gobierno.
Según las encuestas, un 60 por ciento de los rusos votarán al candidato de Rusia Unida como
nuevo presidente del país, debido a la aplastante popularidad de Putin. Medvedev se convierte, así,
en el más probable sucesor del actual presidente.
Putin, que constitucionalmente no puede aspirar a un tercer mandato como jefe del Kremlin, ya
había anunciado que tenía pensado seguir trabajando para conducir el destino de Rusia.
En una atmósfera que combinó el estilo de proclamación electoral estadounidense con la de los
congresos socialistas, los principales líderes de Rusia escenificaron su apoyo a Medvedev.
El presidente del partido, Boris Gryzlov, explicó que este abogado liberal de 42 años fue
elegido por unanimidad para continuar el programa de la fuerza, apodado “Plan Putin”.
La lealtad incondicional a Putin por parte de Medvedev, que carece de una base de poder
propia, plantea dudas sobre su posible independencia con respecto a un líder al que sirvió durante
17 años.




























