Denver.— El brillo y la pompa de la convención del Partido Demócrata que
arranca hoy en Denver llegan en un momento oportuno para Barack Obama: en ningún tramo de la
campaña necesitó tanto una rampa para tomar impulso como ahora. Por primera vez en más de medio
año, y especialmente desde que comenzó el cara a cara con el republicano John McCain, Obama no es
el claro favorito.
Algunas encuestas, como la del instituto Zogby, comenzaron la semana pasada a
dar ventaja al senador por Arizona, y la web especializada RealClearPolitics.com le empezó a
otorgar a McCain el triunfo en el recuento por Estados, el mismo sistema que determinará quién es
el próximo inquilino de la Casa Blanca.
Obama no cometió hasta ahora ningún error grave, pero los ataques republicanos,
que lo describen como un "elitista" y que aseguran que no existe nada consistente detrás de su
perfecta imagen, están comenzando a hacer mella. Tanto que incluso la otrora amistosa prensa está
comenzando a sacar su lado más crítico.
"Mientras el pánico prematuro inunda ciertos reductos liberales, no hay escasez
de consejos: añadir más carne a su plan económico, más pasión a sus discursos, menos actitud
defensiva en respuesta a los ataques y, como ahora está ocurriendo, dardos más afilados al
extravagante estilo de vida de McCain", recomendó el columnista Frank Rich en el diario The New
York Times.
Impulso histórico. Los partidos políticos en EEUU realizan convenciones cada
cuatro años para seleccionar formalmente quién será su candidato presidencial. Es una costumbre que
data desde hace casi 200 años e impulsa en las encuestas a cada candidato históricamente en un
promedio de 5 puntos.
Afortunadamente para Obama, no tendrá que relanzar su campaña en solitario. Por
lo pronto tiene desde el sábado a su lado a Joe Biden, su flamante candidato a vicepresidente. Por
lo demostrado en el primer acto conjunto entre ambos, el senador por Delaware descargará a su
colega de Illinois del "trabajo sucio" de atacar a McCain. Mientras Obama se centró en su mensaje
de cambio, Biden lanzó punzantes críticas al senador por Arizona.
Guión de elogios. Durante los cuatro días de la convención, Obama recibirá los
apoyos y los elogios de todo el universo demócrata. No faltarán los líderes en el Congreso, Nancy
Pelosi y Harry Reid, los más populares congresistas de todos los Estados, y los carismáticos
líderes como el ex vicepresidente Al Gore.
Si se cumple el guión negociado desde hace meses, Obama también debería ser
arropado por Hillary Clinton, su rival en el duro proceso de las primarias, y por Bill Clinton, el
único presidente demócrata que logró la reelección en la última generación.
Todo se celebrará en un marco casi ideal. La ciudad de Denver, la capital
extraoficial de las Montañas Rocosas, se vistió de gala para recibir a unas 50.000 personas que
acudirán con motivo de la convención. La difusión está asegurada con 15.000 periodistas, 5.000 de
ellos extranjeros. Se calcula que el partido gastó en la organización unos 10 millones de
dólares.
Los actos terminarán oficialmente en la noche del jueves, cuando Obama acepte la
nominación de su partido en un acto que promete ser histórico, ante 76.000 personas en el estadio
de fútbol americano de los Denver Broncos. Para entonces, Obama y los demócratas esperan haber
aprovechado los cuatro días de fiesta para retomar la iniciativa.