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Nicaragua se alista para el diálogo tras las protestas que dejaron 34 muertos

Tras seis días de violencia, caos y saqueos la calma volvió a las calles. Aún no se fijó una fecha de negociación ni se conoce quiénes participarán.

Jueves 26 de Abril de 2018

Nicaragua evaluaba un diálogo nacional para buscar salidas a la turbulencia desatada por una ola de protestas y violentos choques con la policía que dejaron 34 muertos, aunque aún no se fijó una fecha ni se conoce quiénes participarán. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) contabilizó hasta el martes 34 muertos, entre ellos algunos desaparecidos que fueron encontrados por familiares en la morgue del Instituto de Medicina Legal de Managua y personas que fallecieron en el hospital tras resultar heridas durante las protestas.

Tras seis días de manifestaciones, enfrentamientos con la policía, saqueos y caos, desde el martes no se registraron protestas ni barricadas en las rutas, con el tránsito congestionado típico de días laborales. El gobierno aportó a la distensión al no reprimir una multitudinaria marcha el lunes, con la liberación el martes de los detenidos durante las manifestaciones y levantando el bloqueo a un canal de TV censurado. Asimismo, dispuso ayer que se reanudaban las clases en las escuelas, suspendidas desde el jueves pasado por los enfrentamientos y bloqueos en las calles. Sin embargo, algunos nicaragüenses no se atreven aún a proclamar el fin del clima de tensión.

Sin confirmación

El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, anunció el martes que aceptaba servir de "mediador y testigo" de un diálogo convocado por el presidente Daniel Ortega, pero insistió en que el gobierno "evite todo acto de violencia". Ortega y la vicepresidenta y primera dama Rosario Murillo agradecieron a Brenes y la Conferencia Episcopal por aceptar participar en el diálogo, para el cual sin embargo no hay fecha ni se sabe quiénes participarán. "Todo dialogo es una apuesta a la paz y al entendimiento", dijo el jurista y analista Mauricio Herdocia, quien consideró que el principal reto para la Iglesia Católica es acercar a las partes para alcanzar acuerdos. "El dialogo debe procurar que se cree un clima adecuado y ese es el esfuerzo que ellos (la Iglesia) tienen que hacer, que el clima sea adecuado para discutir una agenda de transformación democrática", dijo. El empresario José Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), dijo que las condiciones son ahora favorables para un diálogo, pues no hubo actos de represión desde el domingo, se liberó a los presos y se levantó la censura al último canal de televisión bloqueado. "Habíamos señalado como condiciones para sentarnos que haya libertad de expresión, libertad de movilización, libertad de presos (...) Eso se dio, ahora esperamos que la Conferencia Episcopal tome la decisión" de convocar el diálogo, dijo Aguerri. Otro requisito del COSEP para participar en las conversaciones era la revocación de la reforma del ruinoso sistema de pensiones, que elevaba los aportes obreros y patronales para salvarlo de la quiebra, algo que Ortega hizo el domingo. El diálogo incluiría una nueva propuesta para rescatar al sistema de pensiones de la ruina.

Hartazgo

El anuncio de esa reforma fue precisamente lo que disparó la ola de protestas, que no obstante revelaron el hartazgo de los nicaragüenses con las tendencias autoritarias del gobierno y la falta de libertades. En efecto, tras la marcha atrás del gobierno en el anuncio de la reforma previsional, decenas de miles de personas se congregaron en Managua para una manifestación convocada por la COSEP, que se desarrolló sin represión ni enfrentamientos. Empresarios, trabajadores, familias, estudiantes y religiosos, marcharon por las calles ondeando banderas de Nicaragua y entonando el himno nacional, para exigir libertades y coreando "que se vayan, que se vayan!" Ortega y Murillo. Aprovechando la distensión, la Iglesia convocó para el sábado a una marcha "para mostrar nuestra fe y nuestro amor a Nicaragua", anunció en Twitter el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez.

El gobernante Frente Sandista (izquierda), en tanto, convocó a una manifestación hoy en apoyo al gobierno. Sin embargo, hay grietas en el sandinismo: un importante bastión como la ciudad de León ahora le espeta al gobierno de Ortega que se cansó de la represión y el autoritarismo. "Creo que León se cansó, puede que seamos sandinistas, pero no danielistas, el pueblo se cansó de ser reprimido y de ser intimidado", dijo Eliza Rodríguez, mientras colaboraba en la atención de manifestantes heridos en las protestas de esa ciudad.

Creciente malestar. Cientos de nicaragüenses exigieron mayores libertades y un cambio de gobierno.

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