El Mundo

Michelle Bachelet dejó pasar una oportunidad de relanzar su presidencia

Chile, exigente con su mandataria. Su esperado discurso anual ante el Congreso se quedó en promesas genéricas. Críticas empresarias, de la Iglesia y la prensa.

Viernes 22 de Mayo de 2015

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, hizo su discurso anual ante el Congreso en el que reiteró su compromiso con la "transparencia", ante los escándalos de corrupción que golpean a su gobierno y a su propia familia. Con un discurso de casi dos horas ante la asamblea legislativa en Valparaíso, Bachelet mostró "ausencia de definiciones" en materia de reformas "y carencia de anuncios económicos", según el diario La Tercera. Bachelet debió reformar hace una semana su gabinete ante la fuerte caída de su imagen, y lo hizo con un claro viraje al centro. Tal vez el único punto concreto de su discurso fue dirigido a los estudiantes, que protestaban afuera, donde se enfrentaron con los carabineros. Bachelet aseguró que para fines de su mandato, en 2018, el 70 por ciento de los más pobres podrán acceder gratuitamente a la educación superior mediante una nueva ley que enviará al Congreso. De concretarse la promesa, será un avance para Chile, donde la educación universitaria es hasta hoy rigurosamente paga.

En un discurso marcado por el recuento de las medidas en busca de transparencia, la mandataria socialista calificó al último año como "complejo e intenso". Bachelet anunció diversos proyectos de ley en previsión social, energía, justicia y seguridad pública. Pidió a sus compatriotas que recuperen la confianza, en momentos en que las encuestas arrojan un muy bajo apoyo a su gestión y mientras en Valparaíso se desarrollaba una fuerte protesta estudiantil. Bachelet indicó que "promulgamos leyes largamente esperadas, tomamos medidas para estimular la economía, hemos enfrentado emergencias, trabajado con el sector privado, hemos tenido fallas y no voy a esconderlas bajo la alfombra". Y continuó: "Hemos debido enfrentar desafíos inéditos, la naturaleza nos ha golpeado fuerte, nos afectó la desaceleración de la economía y la sociedad dijo basta a los privilegios y corrupción y esto afectó la confianza en los líderes, pero Chile, como tantas veces, ha mostrado la fuerza de su sociedad, ha doblado el esfuerzo, y está alerta en prácticas ilegales, Chile ha reaccionado". Su hijo debió renunciar a un cargo debido a que se comprobó que junto a su esposa recibió un crédito privado de 10 millones de dólares mediante tráfico de influencias. Es lo que se conoce en Chile como "nueragate".

Bachelet eligió claramente el tono general: "Queremos cambios y los estamos liderando", aseguró la mandataria en su discurso sobre el estado de la nación ante el pleno del Congreso. "Queremos confianza y juntos vamos a restaurarla", añadió la mandataria, cuya popularidad ha caído a niveles del 30 por ciento. Fue este tono general muy criticado por la prensa y sectores empresariales, que esperaban anuncos concretos en política económica. Así la poderosa Cámara Nacional de Comercio criticó la falta de "mayor énfasis en nuevas políticas pro crecimiento" en el discurso de la presidenta.

Desde un punto de vistamuy diferente, también la Iglesia chilena marcó la ausencia de anuncios. El vicepresidente de la Conferencia Episcopal, obispo Alejandro Goic, hizo notar: "Uno se queda con el deseo que haya anuncios más concretos para el tema indígena y los más pobres de Chile".

Mientras Bachelet leía su discurso, en las cercanías de la sede del poder legislativo en Valparaíso, grupos de manifestantes, principalmente universitarios, levantaron barricadas y se enfrentaron con efectivos policiales Los jóvenes fueron reprimidos con chorros de agua y gases lacrimógenos. Tal vez pensando en los manifestantes, la mandataria socialista realizó un anuncio que los estudiantes, durante años han exigido: educación universitaria pública, gratuita y de calidad. Bachelet ya promulgó una ley en ese sentido, pero para los niveles primario y secundario. En Chile no existe hasta hoy la enseñanza universitaria gratuita. Bachelet explicó ayer que la futura norma beneficiará a unos 260.000 de los estudiantes más pobres. "Esta medida es coherente con lo que hemos propuesto, y vamos a seguir avanzado decididamente hacia la gratuidad universal", afirmó. En base a esta futura norma, Bachelet dijo que hacia el fin de su presidencia, en 2018, el 70 por ciento del grupo más vulnerable de estudiantes gozará de gratuidad, para llegar a un 100 por ciento en 2020. La medida se concretará mediante la ley de "gratuidad y financiamiento de la educación superior", que Bachelet planea enviar en el segundo semestre al Congreso, pero sobre la cual no dio detalles. Esto debilitó el impacto de su anuncio, que apenas fue considerado por la prensa chilena, centrada en buscar adelantos de política económica. Chile creció apenas 1,9 por ciento en 2014, muy poco para un país acostumbrado a tasas superiores al 5 por ciento. Esto, junto con los escándalos de corrupción, impulsó el cambio de gabinete que realizó Bachelet el pasado 11 de mayo, con un claro viraje al centro.

Tabaré y Dilma: fuerte reclamo al Mercosur

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su homólogo uruguayo, Tabaré Vázquez, afirmaron que el Mercosur debe "adaptarse a las nuevas realidades" y "flexibilizar" las normas que impiden a sus socios establecer acuerdos comerciales en forma individual o a velocidades distintas. El trasfondo del reclamo público conjunto, sin precedentes, es una apertura comercial a la Unión Europea, resistida por otro de los socios del Mercosur, Argentina.

Por esto, ambos presidentes calificaron de "prioridad" las prolongadas negociaciones para un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE) y anunciaron que el Mercosur planteará al bloque europeo que "se defina una fecha" para intercambiar sus respectivas ofertas este mismo año. "El Mercosur debe adaptarse siempre a las nuevas circunstancias", declaró junto a Vázquez la presidenta brasileña, cuyo país ejerce este semestre la presidencia rotativa del bloque.

Hasta hace poco, Brasil también era renuente a un tratado de libre comercio con la UE, principal potencia económica mundial con sus 27 países de alto nivel de desarrollo. Pero la crisis económica que está atravesando Brasil cambió el criterio del gobierno. Rousseff consideró que el Mercosur —formado por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela— "es un ambicioso proyecto" que ha dado "resultados muy expresivos". Pero hoy es necesario "hacer más", y citó el acuerdo de libre comercio con la UE, "para adaptarse a las nuevas circunstancias".

Vázquez, fue más frontal, y reiteró la vieja petición de Uruguay de que el Mercosur revise las normas que impiden a sus miembros hacer acuerdos comerciales con otros bloques o países en forma individual. "Nuestros países no viven en soledad. Forman parte de un bloque regional que tiene un enorme potencial, pero que hoy no está a la altura de su razón de ser", declaró. "No somos impacientes, pero tampoco seríamos sinceros si dijéramos que hoy, como está, (el Mercosur) nos satisface", apuntó. Según el presidente uruguayo, "sin renunciar a objetivos de largo plazo", es "necesario y urgente alinear al bloque con las realidades políticas y económicas del momento", "restablecer su credibilidad" y "generar la necesaria flexibilidad", para que sus miembros expandan sus fronteras comerciales a través de nuevos acuerdos. En ese sentido, manifestó su pleno apoyo a la tesis que maneja Brasil, que apunta a permitir que las negociaciones con otros bloques o países se desarrollen a distintos ritmos, de acuerdo al interés de cada miembro del Mercosur.

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