La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó una resolución que insta a Nicolás Maduro a cancelar las elecciones presidenciales del 22 de abril y a presentar un nuevo calendario para unos comicios "con todas las garantías" democráticas. El texto fue presentado por siete países, entre los que están Estados Unidos, Argentina, Brasil y México, y se aprobó con 19 votos a favor, uno más de los que eran necesarios. La resolución suma más presión y aislamiento diplomático al régimen chavista, que desde el año pasado se ha embarcado en una escalada represiva y ha realizado una serie de comicios objetados tanto dentro como fuera del país.
Las elecciones presidenciales fueron adelantadas a abril por orden de la cuestionada Asamblea Constituyente. Desde el año pasado Venezuela vive sometida a las medidas de una Asamblea Constituyente que se autoproclamó con potestades para tomar medidas ejecutivas. La asamblea fue elegida en unos comicios que todos los analistas independientes consideraron irregulares y parcializados. La Asamblea se dio poderes absolutos y ha anulado al Congreso, único poder que detentaba la oposición. Desde que esta ganara las elecciones de diciembre de 2015, en Venezuela no ha habido más elecciones medianamente regulares. Y las que vienen en abril son cuestionadas por la comunidad internacional, algo que se confirmó ayer en la OEA.
Al régimen de Venezuela lo respaldaron sólo cinco miembros en la OEA y hubo ocho abstenciones, entre ellas las de aliados tradicionales de Caracas como Nicaragua, Ecuador y El Salvador. La aprobación de esta resolución incrementa la presión internacional sobre Maduro para que regrese a una senda democrática y constitucional. Y remarca el aislamiento creciente en que ha ido cayendo el régimen de Maduro, en contraste con las firmes relaciones interamericanas que había logrado Hugo Chávez.
Los comicios presidenciales fueron anticipados al 22 de abril, y a la par se vetó a la oposición, que ha decidido no intentar postularse y dejar solo a Maduro. Ahora, este enfrentará únicamente a un pastor evangélico con antecentes penales.
La OEA exhorta al mandatario a fijar un nuevo calendario para un "proceso libre, justo, transparente, legítimo y creíble", en el que participen todos los partidos y actores políticos "sin proscritos de ninguna clase".
El texto está en línea con lo que ya exigió el Grupo de Lima la semana pasada. Así, reclama observadores internacionales independientes, acceso libre e igualitario a los medios de comunicación y una autoridad electoral "cuya composición garantice su independencia y autonomía".
Tras un agitado debate en la sede de la organización americana en Washington, 19 países votaron en favor del texto mientras que una minoría de países aliados al régimen chavista se opusieron u obstuvieron. El representante de Venezuela, Samuel Moncada, que también es el embajador de país ante la ONU, trató de deslegitimar a la organización. "Es una agresión de un grupo de Estados que pretenden tutelar a Venezuela", dijo Moncada, que señaló al titular de exteriores estadounidense, Rex Tillerson, como presunto impulsor de resolución. La resolución, que no tiene efecto vinculante, es el último gesto de la institución más importante de la región, cuyo secretario general, Luis Almagro, lleva meses alzando la voz ante la deriva autoritaria de Maduro.
Iniciativa multilateral
La reunión fue convocada a instancias de los países que presentaron el texto: Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, Panamá y Santa Lucía. Chile se unió a ellos. "La OEA ha permanecido callada demasiado tiempo. Debe actuar ahora porque el silencio es complicidad. Ha llegado el momento de que todos, incluido Venezuela, hagan lo correcto", dijo el embajador mexicano, Jorge Lomónaco, en una sesión que duró poco más de dos horas y que estuvo marcada por protestas por parte de Venezuela y Bolivia, su aliado más estrecho.
La de ayer fue la primera reunión de la OEA sobre Venezuela desde la Asamblea que la organización panamericana celebró en junio en México, donde el alineamiento de pequeños países caribeños con Caracas impidió la aprobación de un texto de censura a Maduro.
El tema venezolano generó de hecho un cisma el año pasado en la OEA, cuando fracasaron todos los intentos por condenar a Maduro. Una de las razones principales que impidieron aprobar resoluciones sobre Venezuela el año pasado fue la alineación con Caracas de varios países caribeños que forman parte de Petrocaribe, una alianza creada por Hugo Chávez que les permite a estos mini-Estados obtener hidrocarbuso a muy bajo precio. La resolución aprobada ayer evitó la condena expresa de Maduro y su régimen. "Se limita a exhortar a corregir el rumbo", dijo el embajador de México. "No cierra ninguna puerta", manifestó por su parte el representante de Estados Unidos, Kevin Sullivan. Solicita además a Venezuela que acepte la asistencia de la comunidad internacional para paliar la crisis humanitaria.
en campaña. Indiferente al aislamiento internacional, Maduro sigue adelante con su plan reeleccionista.