Un año después de la extradición de Joaquín "El Chapo" Guzmán de México a Estados Unidos, el Cártel de Sinaloa está dividido y en guerra con grupos rivales por el trasiego de drogas, pero su negocio sigue y también su capacidad de generar violencia. El propio "Chapo" lo había pronosticado cuando todavía estaba prófugo, en una entrevista para los actores Sean Penn y Kate del Castillo: "Esto nunca va a terminar". El año pasado hubo en México más de 26.000 asesinatos, la cifra más alta desde que empezó a llevarse la estadística hace dos décadas. Una parte de esa violencia se debe a pugnas, tanto internas como externas, por el control del imperio de Guzmán, arrestado el 8 de enero de 2016 y extraditado un año más tarde.






















