Roma. — El gobierno de Italia ordenó ayer emplazar otros 500 soldados en las calles a fin de enfrentar una ola de violencia luego del asesinato de seis inmigrantes africanos que causó motines en la zona de Nápoles.

Roma. — El gobierno de Italia ordenó ayer emplazar otros 500 soldados en las calles a fin de enfrentar una ola de violencia luego del asesinato de seis inmigrantes africanos que causó motines en la zona de Nápoles.
El ministro de Defensa, Ignazio La Russa, dijo que los soldados se sumarán a otros 3.000 ya emplazados en diferentes partes de Italia como parte de medidas para combatir al crimen organizado. La mayoría de los efectivos militares serán enviados a la zona de Caserta, cerca de Nápoles, donde la semana pasada fueron asesinados los africanos en ejecuciones que recuerdan a las que practica la Camorra, bandas armadas similares a las de la mafia siciliana
La medida del Ejecutivo italiano llega después de la fuerte polémica que se desató la semana pasada en el país por el sangriento ajuste de cuentas del narcotráfico en el pueblo de la Caserta.
Represalia. Según la principal hipótesis que maneja la policía, un clan de la Camorra, la mafia globalizada que domina Nápoles y su región, mató a Antonio Celentio, dueño de una sala de videojuegos, y a seis inmigrantes, originarios de Ghana, Liberia y Togo, que eran vendedores de droga. El clan de los Casalesi, el más poderoso y sanguinario de la Camorra, emprendió este castigo porque los africanos querían vender droga sin respetar las reglas impuestas por la mafia ni pagar el impuesto a los mafiosos.
Furia incontrolable. La comunidad africana se reveló después del asesinato de los suyos. Unos 300 inmigrantes armados con palos rompieron las vidrieras de algunas tiendas, tiraron piedras contra las ventanas de varios inmuebles y la emprendieron contra semáforos, señales y todo lo que encontraban a su paso. La policía no pudo contener la revuelta durante 24 horas y el comité provincial para la seguridad se tuvo que reunir con carácter urgente al definir la situación como "alarmante".
Uno de los presuntos asesinos fue detenido el lunes. La policía está buscando al menos a otros dos de sus cómplices. Los soldados serán usados para patrullar las calles y vigilar puestos de control en la zona de Caserta y en otras áreas donde hay un alto índice de criminalidad.
Por Isabella Di Pollina

