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Irak: las bases de EEUU atacadas por Irán sufrieron extensos daños

El bombardeo se produjo la madrugada del miércoles pasado, en represalia por la muerte del general Soleimani. No hubo muertos ni heridos.

Martes 14 de Enero de 2020

La madrugada del pasado 8 de enero, los soldados estadounidenses en la base aérea de Al-Asad en Irak estaban al tanto de la inminencia de un ataque de Irán, lo que les permitió refugiarse antes de que los misiles impactaran el miércoles pasado a la madrugada, según relataron varios efectivos a la CNN durante un recorrido por el sitio, casi totalmente devastado. El recorrido permitió apreciar el enorme daño que sufrió la base, que es de Irak pero también da alojamiento a muchos efectivos de los Estados Unidos. Ninguno resultó herido. Militares de Irán habían adelantado que realizaron el ataque con misiles de manera cuidadosa, para no provocar muertes entre los estadounidenses. El ataque a la base de Al-Asad y a otra en el norte de Irak fue en represalia por la eliminación del general iraní Qassem Soleimani el pasado 3 de enero por orden directa del presidente Donald Trump. La tensión en la región aún permanece alta pero el peligro de una guerra entre ambas naciones parece haber pasado. El enfrentamiento tuvo sin embargo 176 "bajas colaterales": los pasajeros de un avión civil de Ucrania que fue derribado por los iraníes poco después del bombardeo de las bases en Irak. Irán reconoció el fatal error de su defensa antiaérea cuatro días después, el sábado, lo que causó una ola de indignación y protestas contra el régimen islámico en Teherán y otras ciudades.

La mayoría de los 1500 solados de EEUU fueron sacados de la base Al-Asad o se refugiaron en búnkeres a las 11 de la noche del martes, poco antes de que la primera de las cuatro oleadas de misiles iraníes comenzara a caer, después de la 1:30 del miércoles, relataron los oficiales de EEUU a la CNN durante la primera gira de periodistas por la base. El ataque duró alrededor de dos horas y sólo tuvo como objetivo las áreas de la base de Estados Unidos, que comprenden alrededor de una cuarta parte del total de la instalación.

Los oficiales calificaron de "milagro" que no hubiera víctimas en el lugar de la explosión, ya que los misiles golpearon a pocos metros de los búnkeres y algunos miembros del personal permanecieron al descubierto durante todo el ataque. Las tropas estadounidenses sabían que iba a haber un ataque a su base, pero no sabían cuál sería la naturaleza del ataque.

Así, el sargento Akeem Ferguson contó que estaba en un búnker cuando su equipo recibió la transmisión de radio: seis misiles balísticos iraníes se dirigían hacia ellos. La losa de hormigón bajo la que se habían cubierto ofrecía poca protección contra los proyectiles con los que atacaban a las tropas estadounidenses en Irak. "Sólo esperé. Esperaba que lo que fuera que pasara, fuera rápido. Estaba 100 por ciento listo para morir", relató Ferguson frente a un búnker de fabricación estadounidense similar al que lo cubrió la noche de los ataques. Ferguson sobrevivió ileso junto con otros soldados estadounidenses y contratistas civiles en la base Al-Asad. El ataque iraní fue el de mayor escala en una base que alberga tropas estadounidenses en décadas. En total, los iraníes dispararon 21 misiles contra Al-Asad y otra base más al norte, en Erbil.

Diez de 11 misiles alcanzaron las posiciones estadounidenses en la extensa base aérea iraquí en el desierto. Uno de ellos alcanzó un lugar remoto del lado de los militares iraquíes. Aproximadamente un tercio de la base está controlada por Estados Unidos. Los misiles iraníes lograron destruir "sitios militares sensibles", según describe la CNN, dañando un complejo de las "fuerzas especiales" y dos hangares, además de la unidad de alojamiento de los operadores de aviones no tripulados de los Estados Unidos. Los periodistas de la CNN fueron los primeros a los que se les concedió acceso a la base después del ataque iraní. Las tropas estadounidenses estacionadas en la base están ayudando a contrarrestar al Estado Islámico y a entrenar a las fuerzas iraquíes. El Parlamento de Irak exige que todas las tropas de EEUU se retiren luego de la muerte del general Soleimani. La mayoría de los parlamentarios de Irak es de la rama shiíta del islam, que responde al vecino Irán.

En tanto, la guerra retórica entre Irán y Estados Unidos continuó ayer a todo volumen. El presidente Donald Trump defendió su decisión de matar al general Soleimani, afirmando que representaba una amenaza "inminente" para Estados Unidos. A mediados de octubre Soleimani instruyó a sus aliados de la milicia shiíta en Irak para que intensifiquen ataques a objetivos estadounidenses en el país utilizando armas sofisticadas proporcionadas por Irán, según la agencia Reuters citando a dos comandantes de la milicia y a dos fuentes de seguridad. Además, Soleimani fue "directamente responsable" de la muerte de 603 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses, además de miles de heridos, según el vicepresidente estadounidense Mike Pence.

Las autoridades de Irán han asegurado que demandarán a Trump, por la muerte de Soleimani y han recalcado que el mandatario "debe comparecer ante un tribunal internacional". "La demanda será presentada mientras está en el poder como presidente de Estados Unidos", ha dicho el jefe del aparato judicial iraní, Ebrahim Raisi. "No le dejaremos tranquilo. Debe comparecer ante un tribunal internacional", ha manifestado, antes de agregar que Trump "debe rendir cuentas por sus actos como sospechoso principal".

El régimen islámico no solo debe preocuparse por Trump. También por sus ciudadanos, que pese a la represión policial ayer siguieron en las calles por tercer día consecutivo. Repudian el ocultamiento del derribo del avión de Ucrania perpetrado por las fuerzas armadas iraníes.

destrucción. Los soldados de EEUU recorren una estructura totalmente destruida en la base Al Asad.

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