El Mundo

En un año, Donald Trump sacudió a un mundo atónito y huérfano de liderazgo

En sus 365 días en el gobierno no pasó un solo día sin que el mandatario se viera involucrado en alguna polémica o disputa, incluso con sus aliados

Viernes 19 de Enero de 2018

Donald Trump cumple su primer aniversario en la Casa Blanca y nadie puede negar que fueron 365 días frenéticos: se retiró de varios compromisos internacionales, debilitó otros, enfrió o puso en duda las mayores iniciativas de Barack Obama, alimentó los temores de una guerra nuclear con Corea del Norte y reavivó el conflicto palestino-israelí. Fiel a su discurso aislacionista de la campaña electoral, Trump comenzó su mandato ordenando la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Canadá y México, y suspendiendo la firma del Tratado de Asociación Transpacífico, la mayor iniciativa de libre comercio de Obama y que buscaba contrarrestar la influencia económica de China sobre el resto de Asia. "Frenaremos estos acuerdos comerciales ridículos que sacaron a todo el mundo y a las empresas de nuestro país. Eso será revertido", prometió Trump a líderes sindicales, antes de derogar el TLC regional. Seis meses después, Trump volvió a borrar la firma de Obama de un texto multilateral: el Acuerdo de París contra el cambio climático. La decisión generó rechazo inmediato y en la cumbre del G-20 del mes siguiente los otros 19 países destacaron en el texto final su oposición a Washington y su compromiso con lo asumido en París.

Ajeno a las críticas, en octubre Trump volvió a patear el tablero de una institución internacional cuando anunció la salida de EEUU de la Unesco, la agencia de la ONU para la cultura y el patrimonio histórico. La medida era esperable porque, tras la decisión de la Unesco de reconocer a Palestina como un Estado miembro en 2011, EEUU, por una ley interna, dejó de financiar la agencia y, por ende, perdió gran parte de su influencia. Trump hizo de la salida de la Unesco una declaración política al acusarla de tener "una posición anti-Israel".

Esta no fue la única vez que la Casa Blanca se alineó, casi en soledad, con Israel. Después de meses de amagar con dejar el acuerdo multilateral que Obama firmó en 2015 junto con las potencias del mundo e Irán para congelar el programa nuclear de la República Islámica, Trump envió el texto al Congreso para que lo revise. Poco importó que los líderes mundiales le recordaran que se trata de un acuerdo multilateral y EEUU no puede modificarlo de manera unilateral. El Organismo Internacional de Energía Atómica, la agencia de la ONU, ratificó que Irán cumple con los compromisos del acuerdo y los otros países firmantes apoyaron este análisis; sin embargo, Trump decidió alinearse con el premier israelí, Benjamin Netanyahu, y acusó a Teherán de mentirle al mundo. A días de cumplir su primer aniversario en el poder, Trump ratificó por cuatro meses más el acuerdo, pero lo hizo con una amenaza. Prometió que era la última vez que lo hacía y le dio plazo hasta mayo a sus socios europeos para aprobar un acuerdo paralelo que "arregle" al texto original.

A fin de 2017, Trump volvió a alinearse con Netanyahu y a diferenciarse de la UE cuando rompió con una política de Estado de décadas y reconoció a Jerusalén como la capital de Israel. Su decisión sobre uno de los puntos más sensibles del conflicto con los palestinos desató protestas en todo Medio Oriente, que terminó con represión, bombardeos cruzados, más de una decena de muertos y cientos de heridos. Este no fue el único conflicto que Trump recalentó. También alimentó la confrontación con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, a fuerza de amenazas, insultos, chicanas y un mayor despliegue militar en esa región asiática, que fueron respondidos a su vez por una serie de pruebas nucleares y misilísticas. "Si nos fuerzan a defendernos, no tendremos otra opción que destruir completamente a Corea del Norte", amenazó durante su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU.

A lo largo de casi todo su primer año de gobierno, Trump entró en una escalada de amenazas con Kim al punto que el mundo entero volvió a temer una posible guerra nuclear, un sentimiento que llevó al Comité Nobel Noruego a elegir este año a la Campaña Internacional por la Abolición de las Armas Nucleares. A diferencia de Obama, Trump no se recostó en China para desacelerar la escalada militar con Kim. Por el contrario criticó al presidente Xi Jinping por no querer o poder frenar a su histórico aliado.

Así funcionó la diplomacia de Trump con las potencias mundiales no aliadas. Tump sonrió y hasta elogió a Xi durante su visita a China y coqueteó en interminables idas y vueltas con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, pese a que el FBI confirmó los vínculos entre la campaña electoral de Trump y el Kremlin y sigue escarbando. Sin embargo, en su primera doctrina de Seguridad Nacional etiquetó a China y Rusia como los dos principales rivales de EEUU en el tablero mundial, un tablero que transita una crisis de liderazgo ya innegable.

Fake News

Trump otorgó los "Fake News Awards" (premio a las noticias falsas) a los medios que, a su criterio, hicieron coberturas informativas deshonestas y erróneas. En total, CNN recibió 4 de los diez "premios", seguido por The New York Times con dos y el The Washington Post, las revistas Time y Newsweek y la cadena ABC con uno cada uno.

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