Tsunami Político

El regreso de Lula redistribuye las cartas en el Brasil de Bolsonaro

Tremendo impacto del fallo que habilitó al expresidente izquierdista a volver al ruedo. Una encuesta lo da ganador en eventuales comicios

Martes 09 de Marzo de 2021

La anulación de las condenas del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva sacudió a Brasil y redistribuirá las cartas en un país radicalizado por el mandatario derechista Jair Bolsonaro, quien ahora gana un rival de peso para las elecciones de 2022.

   La decisión sumó una nueva variable a la grave crisis que atraviesa el país, con más de 266.000 muertos por la pandemia de coronavirus y un desempleo en sus máximos niveles históricos.

   El expresidente de izquierda (2003-2010) no fue exonerado, ya que el magistrado Edson Fachin determinó que lo vuelva a juzgar otro tribunal (acusando al ex juez Sérgio Moro de incompetente), pero lo autorizó a volver al ruedo.

   Una encuesta de opinión pública —conocida dos días antes de la resolución judicial— arrojó que Lula, como precandidato presidencial, es el único entre los 10 mayores dirigentes de todos los partidos que puede tener más capital político que el propio presidente Bolsonaro.

El trabajo de Ipec (Inteligencia en Pesquisa y Consultoría) mostró al petista con mayor intención de voto hoy en Brasil: 50 por ciento de los entrevistados contestó que podría llegar a votarlo con cierta certeza en tanto un 44% lo rechaza.

   En el caso de Bolsonaro su potencial de voto se afirmó en un 38% mientras un 56% no lo votaría bajo cualquier hipótesis.

   Bolsonaro tiene ahora enfrente la sombra de una real figura opositora con labia y experiencia política, que supo conducir y llevar a un límite un presidencialismo de coalición.

   Si Bolsonaro y Lula tienen cada uno, consolidado, cerca de 30% del electorado, resta un 40% de votos pendulares que podrían ir en beneficio de uno u otro pero anulando las intenciones de otros partidos de centro izquierda y de centro derecha que pretendan ofrecerse y crecer como una tercera vía.

   El juzgamiento sobre la parcialidad del exjuez Sérgio Moro en las causas contra Lula sufrió ayer una postergación debido a que uno de los miembros de la Corte (Supremo Tribunal Federal), pidió un cuarto intermedio sin plazo para analizar el caso antes de emitir su voto. El resultado quedó 2-2 y el juez juez Kassio Marques Nunes, el magistrado más nuevo, que fue designado por Bolsonaro, pidió más tiempo para votar y no tiene plazo.

El mundo político brasilero se detuvo para seguir la votación.

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Elecciones 2022

La recuperación de los derechos políticos puso de inmediato a Lula en el escenario electoral del próximo año. El regresó de Lula “va a polarizar las narrativas” políticas, evaluó el analista Murillo de Aragao, de Arko Advice.

   “Bolsonaro puede radicalizar su discurso y Lula puede decir que fue perseguido. Las narrativas ganarán tonos fuertes”, ilustró.

   “La presencia de Lula claramente dificultará las chances electorales de un candidato centrista”, subrayó la consultora Eurasia Group.

   Aragao sostuvo que uno de los desafíos más difíciles de Lula, si decide lanzarse a la arena electoral, sería el de “unir a la izquierda”. “Actualmente esa unión no está clara”, señaló.

   Pocas horas antes de la anulación de los juicios contra Lula, el líder del Partido Democrático Trabalhista (PDT, centroizquierda), Ciro Gomes, tercero en las elecciones de 2018 con 12% de los votos, rechazó tajantemente apoyar su eventual candidatura: “No cuenten conmigo para ese circo”, declaró.

   En 2018, Bolsonaro se impuso en la segunda vuelta frente a Fernando Haddad, designado por Lula. La contienda dividió al país, entre los seguidores del izquierdista Partido de los Trabajadores (que gobernó durante trece años, con Lula y Dilma Rousseff) y sus detractores, que abrazaron la figura del excapitán del Ejército apoyado por iglesias pentecostales ultraconservadoras y los lobbies del agronegocio y la seguridad.

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   Ayer Haddad consideró natural que el ex líder metalúrgico aspire a regresar al gobierno de Brasil.

   “La justicia es un hecho que hay que celebrar. La candidatura de Lula es un resultado natural”, dijo.

   La presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, una de las más fieles defensoras del expresidente de Brasil, aseguró que “el rescate de los derechos políticos le da otra dimensión en el proceso político”.

“Hoy no hablamos de 2022 con Lula. Ahora es el momento de celebrar. Lula siempre ha sido nuestro candidato, pero eso depende de él”, afirmó.

   El diario Globo, tradicionalmente opositor a los gobiernos del PT, admitió en un editorial ayer que Lula está de regreso en el juego político de Brasil.

   Lula, de 75 años, participó en todas las elecciones desde la redemocratización en 1985, excepto en 2018, cuando fue inhabilitado debido a la primera de sus dos condenas por corrupción pasiva y lavado de dinero. Incluso en esa elección superaba en intencionalidad de votos a Bolsonaro.

   Lula aún puede ser inhabilitado políticamente y hasta encarcelado. Cabe recordar que por esta causa pasó 580 días en la cárcel y fue liberado en noviembre de 2018. Además, fue condenado a prisión por 12 años por las supuestas donaciones ilegales realizadas por la constructora Odebrecht y también fue sentenciado a 17 años de cárcel en el proceso de una casa de campo.

El líder del Partido Socialismo y Libertad (Psol), Guilherme Boulos, consideró en cambio que “el momento es demasiado grave como para priorizar debates sobre protagonismos”.

Pero “si la oposición llega con cuatro o cinco candidatos, corre el riesgo de no ir a la segunda vuelta. Yo voy a trabajar por la unidad”, agregó, en lo que fue visto como un guiño al líder histórico del PT.

   El senador Jaques Wagner, exjefe de gabinete de Dilma Rousseff, dijo que los “fanáticos del Flamengo do Corinthians” quieren que Lula se presente.

“Quiero que sea él. Esta se convirtió en su decisión. Si quiere, no hay discusión en el PT”, aseguró el legislador.

Bolsonaro, cauteloso

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Bolsonaro reaccionó con una cautela poco habitual al anuncio de que Lula, contra quien profesa públicamente un odio visceral, podría convertirse en la mayor amenaza para su reelección en octubre de 2022. “Creo que el pueblo de Brasil no va a querer un candidato de esos en 2022, mucho menos su posible reelección”, dijo en Brasilia.

   Cuestionado sobre si temía medirse con Lula, titubeó. “Me gustaría enfrentar a cualquiera con un sistema electoral que pudiese ser auditado. En este caso el voto impreso junto a una urna electrónica y no solo el voto electrónico”, declaró, retomando sus críticas contra el actual sistema de urnas electrónicas, por sospechar que hubo manipulaciones que le impidieron imponerse en la primera vuelta.

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