Los ecuatorianos votaron este domingo en unas tensas elecciones presidenciales y legislativas marcadas por una ola de violencia criminal que incluyó el asesinato de un candidato presidencial el pasado 9 de agosto. A esto se suma una crisis institucional, que forzó estas elecciones anticipadas. Según un boca de urna del canal RTS, la candidata Luisa González (izquierda correísta) salió primera con el 32,8% de los votos y debería enfrentar en el balotaje al conservador Daniel Noboa, quien obtuvo el 20,4%. Ambos se enfrentarían el 15 de octubre. Luego quedaron el derechista Jan Topic (18,29%) y Christian Zurita (13,69%), quien sucedió al candidato asesinado Fernando Villavicencio.
Los primeros votos escrutados también apuntaban a un balotaje entre González y Noboa. Según el Consejo Nacional Electoral (CNE) y escrutado casi el 50 por ciento de las actas, Luisa González, de Revolución Ciudadana, obtenía 31,07%; la seguía Daniel Noboa, de Acción Democrática Nacional, con 27,07%. Luego se ubicaba Christian Zurita (quien utilizó la boleta del asesinado Fernando Villavicencio porque no hubo tiempo para inscribir al nuevo candidato e imprimir las nuevas boletas). Zurita lograba según el escrutinio parcial el tercer puesto con 15%, y cuarto iba Jan Topic, con 13,6%.
Tras el cierre de los centros de votación, la presidenta del CNE, Diana Atamint, informó en cadena nacional que las elecciones fueron “pacíficas y seguras”, sin incidentes, aunque señaló que el sistema telemático para votación en el exterior fue objeto de ataques cibernéticos desde siete países, entre ellos China, India y Bangladesh. Agregó que se había registrado un 82,26% de participación, una cifra similar a la de elecciones anteriores.
Para ganar en una sola vuelta, un candidato debía alcanzar el 40% de los votos válidos con una distancia de 10 puntos sobre el que quedase segundo. Si ninguno llega a ese porcentaje, habrá una segunda vuelta el 15 de octubre. Esta era la perspectiva casi segura en la noche del domingo. Unos 13,4 de los 18,3 millones de ecuatorianos estaban llamados a las urnas para elegir presidente y a los 137 miembros de la Asamblea legislativa.
El presidente que salga de esta elección debe completar el mandato de Guillermo Lasso, quien en mayo recurrió al mecanismo previsto en la Constitución conocido como “muerte cruzada”, con el que disolvió el Parlamento y llamó a elecciones presidenciales anticipadas, cuando enfrentaba un juicio político. La oposición lo acusa de actos de corrupción, que no fueron probados, según señala Lasso. El próximo ocupante del Palacio presidencial de Carondelet gobernará por apenas un año y medio, hasta mayo de 2025, cuando termina el actual período presidencial.
Bajo un operativo de seguridad inédito, que desplegó a cerca de 100.000 policías y militares por todo el país, que se mantiene en estado de excepción, los centros electorales abrieron puntuales a las 7 de la mañana (9 en la Argentina).
“Es un momento decisivo para la patria”, dijo tras votar la candidata Luisa González, que encabezaba las encuestas más recientes pero no con el apoyo necesario como para evitar una segunda vuelta. González responde al expresidente Rafael Correa. “Vamos a tomar la decisión de continuar con este olvido al que han dejado al pueblo ecuatoriano sin seguridad, sin educación, sin salud y sin empleo, o empezar un futuro y una esperanza de patria, obras, dignidad y seguridad”, dijo a su salida. González recibió una fuerte custodia militar, pero no llevaba chaleco antibalas.
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Christian Zurita, el candidato que reemplazó al asesinado Fernando Villavicencio, completamente tapado por un escudo antibalas y una fila de custodios frente a su mesa de votación.
Otros candidatos fueron a votar con chalecos antibalas e incluso con casco. Entre ellos, Christian Zurita, el amigo y reemplazante del asesinado Fernando Villavicencio. Ambos, como periodistas, denunciaron hechos de corrupción cuando Rafael Correa ocupaba la primera magistratura (2007-2017). Una de sus investigaciones le valió a Correa una condena a ocho años de prisión. De ahí que el brutal asesinato de Villavicencio por sicarios haya llevado a sospechar de Correa a muchos ecuatorianos. El ex presidente de izquierda vive exiliado en Bélgica, desde donde dirige a su partido político Revolución Ciudadana. Zurita debió votar con un dispositivo de seguridad mayor al que tuvo Luisa González y otros candidatos. Su figura despareció detrás de un muro de custodios militares, los que desplegaron además un escudo del mismo material que se usa en los chalecos antibalas. Apenas con espacio para hacer una breve declaración, Zurita dijo: “Son momentos oscuros y difíciles para el país. Pero estamos a la altura de las circunstancias, enfrentándolas con determinación, lo que significa sacar adelante a este país bajo los principios y el programa que nos hemos propuesto”. Zurita es candidato por el partido Movimiento Construye. En la noche del domingo iba tercero en el escrutinio parcial.
Ecuador se ha convertido en los últimos años en un centro de operaciones de carteles de droga colombianos y locales que imponen un régimen de terror con matanzas en las calles. A la violencia se suma una crisis institucional que tiene al país sin Congreso desde hace tres meses, cuando Lasso decidió disolverlo y llamar a elecciones anticipadas para esquivar la destitución en un juicio político por presunta corrupción.