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Barceloneses y madrileños, igualmente hartos de la crisis

Cansados, saturados y ansiosos. Muchos barceloneses, independentistas o no, y también muchos madrileños manifestaron ayer su hartazgo ante la saga en que se convirtió la crisis entre el gobierno separatista catalán y el central. "Estoy saturado de toda esta historia. Todos los días es un plazo importante, una fecha muy importante", cuenta Albert Puig, un informático barcelonés de 35 años, refiriéndose al ultimátum que el gobierno central dio a Puigdemont hasta ayer, para volver "al orden constitucional".

Viernes 20 de Octubre de 2017

Cansados, saturados y ansiosos. Muchos barceloneses, independentistas o no, y también muchos madrileños manifestaron ayer su hartazgo ante la saga en que se convirtió la crisis entre el gobierno separatista catalán y el central. "Estoy saturado de toda esta historia. Todos los días es un plazo importante, una fecha muy importante", cuenta Albert Puig, un informático barcelonés de 35 años, refiriéndose al ultimátum que el gobierno central dio a Puigdemont hasta ayer, para volver "al orden constitucional".

En los últimos días, la evolución de los acontecimientos fue vertiginosa. El gobierno de Rajoy puso sobre la mesa el artículo 155 de la Constitución, dos destacados líderes independentistas fueron encarcelados, los separatistas firmaron una declaración unilateral de independencia, suspendida por su principal firmante, Carles Puigdemont... un torbellino que desorienta a Albert, reducido al papel de "espectador de lo que podría pasar". Dice que simpatizaba con los independentistas, aunque ahora no tanto. "Si me hubieras preguntado hace un mes, habría estado entusiasmado, ahora no lo tengo tan claro".

Ariadna Galán también está desanimada. La estudiante de 22 años, que reparte octavillas publicitarias delante de una tienda del FC Barcelona, dice estar desilusionada y estresada. "Vemos la televisión todos los días, y hay mucha inseguridad. Estamos expectantes", dice.

Ariadna es independentista, aunque insiste en su "respeto a los españoles". Todo la separa ideológicamente de Mari Carmen Fernández, una ex profesora de 71 años muy crítica con el gobierno catalán. Sí que coinciden en cambio en la tristeza que les produce este panorama de enfrentamiento. "Somos catalanes, como ellos", los secesionistas. "Hablan y hablan de diálogo, pero la palabra es convivencia. Yo quiero la igualdad de todos los catalanes y la convivencia, mientras que ellos quieren imponer su voluntad", lamenta.

A 600 kilómetros de allí, la angustia también se hace sentir en Madrid. "Necesitamos más diálogo y no represión, el artículo 155 no me parece una solución", confía Lola Méndez, profesora. Cecilia Molano, una grafista que vivió en Mallorca, donde el catalán es lengua cooficial, critica que tanto Madrid como el de Barcelona "activaron un sentimiento nacionalista" de ambos lados, que le da verdadero miedo".

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