La Paz. — Bolivia aparecía ayer definitivamente envuelta en una violenta
crisis de imprevisibles consecuencias, luego de una jornada que dejó al menos ocho muertos y la
interrupción total de los envíos de gas a la Argentina. En tanto, el frente externo también
empeoró, al responder EEUU con la expulsión del embajador de Bolivia a una medida similar tomada el
miércoles por el gobierno boliviano. Argentina, Brasil y Venezuela expresaron su solidaridad al
presidente Morales.
Escaramuzas. Al menos ocho personas fueron muertas como resultado de
enfrentamientos producidos a escasos kilómetros de la capital del departamento amazónico de Pando.
Los informes que llegaban desde el remoto lugar indicaban que seis de las personas murieron luego
de ser heridas en escaramuzas entre enviados del gobierno y gente del lugar, partidaria de la
autonomía. Otros dos cuerpos fueron hallados en las calles. Uno de los fallecidos es un funcionario
del gobierno autonomista local. El gobierno central acusó al gobernador o prefecto de Pando por la
violencia.
La erupción de violencia en cuatro departamentos comenzó el martes, con la toma
de oficinas estatales y aeropuertos en Santa Cruz, Beni y Pando, en el oriente, y Tarija, en el
sur, departamentos liderados por gobernadores opositores, que impulsan gobiernos autónomos en sus
regiones y rechazan el proyecto constitucional de Morales. El miércoles las protestas derivaron en
la toma de dos campos petroleros y la explosión de un ducto, que obligó a Bolivia a reducir sus
suministros de gas a Brasil.
El turno de Argentina. Ayer las ocupaciones de estaciones gasíferas golpearon de
lleno a la Argentina. Grupos de opositores obligaron a técnicos de la empresa Transierra a cerrar
una válvula que despacha gas a Argentina desde la planta de bombeo de Pocitos, cerca de la
frontera. Un técnico de la compañía confirmó a la agencia AP que desde el mediodía se interrumpió
el envío de 1,4 millones de metros cúbicos diarios de gas. Explicó que no había riesgo de
explosión, porque el cierre fue realizado por técnicos de la empresa. La toma de la planta fue
pacífica, según el diario El Deber.
La estatal pretrolera YPFB informó en un comunicado que grupos opositores
también tomaron el control de otra planta, que bombea combustible a La Paz y otras regiones del
occidente altiplánico.
Washington informó oficialmente que expulsará al embajador de Bolivia en La Paz,
ante la declaración, el miércoles, de "persona no grata" de su representante en Bolivia. Ayer el
gobierno de Morales respondió con la expulsión del diplomático norteamericano, aunque matizó
diciendo que desea mantener relaciones bilaterales con EEUU.
Misión para Taiana. Argentina enviará a Bolivia al canciller Jorge Taiana,
dijeron fuentes de la Cancillería. La presidenta Cristina Fernández habló por teléfono con sus
colegas Lula, de Brasil, y Michelle Bachelet, de Chile, para tratar de contener la crisis en
Bolivia. Argentina emitió un comunicado oficial en el manifestó su "pleno e incondicional respaldo
al gobierno constitucional del presidente Evo Morales". El gobierno argentino mencionó "los graves
hechos de violencia y sabotaje terrorista que se registraron en la hermana república de Bolivia,
donde se han producido victimas fatales, destruido bienes públicos y privados y afectados
gasoductos que abastecen a países vecinos".
En tanto, el presidetne Lula da Silva llamó por teléfono a Morales y decidió
enviar una delegación al país andino encabezada por el asesor presidencial para política exterior,
Marco Aurelio García.
Amenaza de Chávez. El presidente venezolano, Hugo Chávez, advirtió que "si a Evo
lo mataran, crean los golpistas de Bolivia que me estarían dando luz verde para apoyar cualquier
movimiento armado en Bolivia". Chávez fue ayer aún más allá y virtualmente rompió relaciones con
EEUU (ver aparte).