Educación

Un premio al compromiso de escribir por la memoria

Dos adolescentes de Rosario figuran entre los ganadores de un concurso literario del Centro Ana Frank

Sábado 04 de Septiembre de 2021

El respeto por los derechos humanos y la diversidad, así como su contracara, sus violaciones a través de la discriminación y la violencia institucional, son temáticas sobre las invita a reflexionar el Centro Ana Frank. A través de sus convocatorias a concursos literarios, estudiantes y docentes de todo el país son llamados a expresarse sobre aquellos momentos oscuros de la historia mundial y del pasado reciente del país.

Así lo hicieron David Caminos y Agustina Vila, dos estudiantes rosarinos que a partir de la invitación de su profesora de lengua y literatura participaron del 13º Concurso Literario “De Ana Frank a nuestros días” y fueron premiados entre más de 300 jóvenes y docentes participantes de todo el país.

“Nunca me sentí un activista, pero mi forma de comprometerme con los derechos humanos es a través de la escritura”, dice David, alumno de 5º año de la Escuela Nº 3.064. Mientras que Agustina, que cursa el 5º año del Complejo Integral Educativo Newell’s Old Boys (Cienob), destaca: “Ante las situaciones de violación a los derechos humanos me siento muy comprometida y considero que toda la sociedad debería estarlo”.

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Una propuesta

Siempre hay en las escuelas una promotora o promotor de buenas ideas. En este caso se llama Nadia Isasa y es la profesora de literatura que acercó la propuesta del concurso literario del Centro Ana Frank a la escuela 3.064 y al Cienob, donde en ese momento trabajaba como reemplazante.

Tanto David como Agustina se sintieron entusiasmados con su invitación y se abocaron a trabajar desde distintas miradas la temática de la última dictadura cívico militar argentina. La propuesta de la docente llegó en el mes de mayo, justo en el momento en el que se volvían a dar los confinamientos y se interrumpía la presencialidad escolar. Para Isasa, la decisión de invitar a los estudiantes a sumarse a esta convocatoria tuvo que ver con encontrar estrategias convocantes para esa virtualidad que empezaba y que no se sabía cuándo iba a terminar. “Por un lado, estuvo la iniciativa de incentivarlos en el marco de la pandemia y al mismo tiempo la idea de proponerles una consigna que sea poderosa por su interpelación. Suelo trabajar el diario de Ana Frank con los chicos, a veces no tienen mucha idea sobre lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial y con el nazismo, así que muchos se desayunan con ese libro, e increíblemente se ve por parte de ellos un involucramiento desde lo afectivo, porque empatizan con la historia de Ana”, cuenta la docente.

Para la profesora esta propuesta tenía tres instancias: la motivacional, la conceptual (con la intención de abordar la temática de un modo no tradicional) y la creativa, a través de la expresión artística del discurso literario.

El encierro fue también un tema convocante. “En estos tiempos de escolarización en pandemia, fue interesante trabajar con los chicos el tema del encierro, las similitudes y diferencias entre el de la pandemia y compararlo con el encierro de la persecución. Cómo somos encerrados y cómo somos libres”, cuenta.

El compromiso fue amplio y excedió las clases de lengua y literatura. En la escuela 3.064 donde cursa David se sumaron a la propuesta otras áreas curriculares y participaron las cátedras de historia, arte y música; mientas que en el Cienob, donde cursa Agustina, Isasa destaca el impulso que le dio a la convocatoria el equipo directivo.

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Carta a un desaparecido

“Mi poesía es como una carta que escribe una chica a su hermano desaparecido”. Así describe David el trabajo con el cual ganó el concurso y que se titula “Querido hermano”. En la charla con La Capital da cuenta de la importancia que tuvo para él este reconocimiento: “Nunca me imaginé ganador de un concurso literario. La verdad es que me sentí muy bien con ese premio y me alentó un montón, porque me dan ganas de seguir participando y escribiendo”.

El poema de David tiene historia. Ya había sido pensado y elaborado por el adolescente en un trabajo que había realizado en la escuela para el Día de la Memoria. Pero no fue el mismo texto con el que participó en el concurso literario. David se ocupó de retomar esa historia y retrabajarla, por eso Isasa dice que su alumno tiene “pasta de tallerista y artesano”.

David dice que nunca se sintió un activista con estas temáticas, pero que la escritura es su forma de manifestarse: “Me siento parte de varias comunidades, lo que escribí es mi forma de comprometerme, creo que es una forma de recordatorio para cualquiera que lo lea. Una persona que haya vivido la dictadura de la forma en la que yo la redacté tal vez se sienta identificada, y una persona que no la vivió y lee la poesía tal vez pueda encontrar sentimientos en común con esa persona que sí la vivió y que tuvo un familiar desaparecido. Esta es mi forma, mi primer paso y mi impulso de compromiso”.

Para David no solo es inspirador el premio que recibió, sino también que exista un otro que cuando lea lo que él escribió se sienta identificado y entienda de dónde vienen esas palabras.

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Amor y memoria

Con su texto titulado “Recuerdo eterno”, Agustina Vila bucea entre el amor y la memoria. La historia que escribió trata de un hombre mayor al que le diagnostican alzheimer. El médico le recomienda registrar sus recuerdos en un libro y él decide escribir sobre Carmen. Cuenta su historia, pero también es una carta para ella y una manera de guardarla para siempre en su mente, porque aunque él ya no recuerde ni su propio nombre, mantiene las esperanzas de que ella esté con vida.

Agustina dice que la primera motivación que tuvo para participar del concurso fue aprobar un trimestre de literatura: “Más adelante lo vi como una oportunidad de contar una historia de amor, igual de intensa que la que vivieron mis abuelos. De hecho los nombres de Gerónima Carmen y Emilio pertenecen a ellos, lo que la hizo mas real a la hora de escribirla”.

La estudiante valora positivamente toda posibilidad de abordar la temática de los derechos humanos y considera que la sociedad debería reflexionar ante las violaciones de estos derechos. “Me siento muy comprometida con este tema y considero que todos deberíamos estarlo, pero siempre hay una parte de la sociedad que decide ignorar de qué se trata”, reflexiona.

A la hora de escribir esta historia, Agustina afirma que lo hizo en soledad y sin ayuda, porque suele ser muy reservada con sus cosas. “De hecho mis padres no sabían nada de todo esto, solo los dejé leer la historia cuando ya la había terminado, igual que a la profesora, pero quiero resaltar que ella siempre estuvo ahí acompañando a muchos de mis compañeros”, dice la joven, y menciona la labor de Sofía Toscano, a quien describe como una profesora siempre presente. La premiación para ella fue también una grata sorpresa, lo que le permitió sentir mucho orgullo de representar a su colegio.

Además de Agustina y David, la provincia de Santa Fe se destacó con las producciones de otros jóvenes que también fueron seleccionados, como Yamila Cisneros y Julieta Amprimo de la ciudad de Gálvez, Abril Lucerna de Araujo, Selene Gonçalvez Leschenne de Santa Fe, y Agustín Dante José Marzioni de Santo Tomé. A ellos se les suma Danisa Giovanini, docente de Gálvez. Todos ellos serán premiados con la publicación de sus textos y además participarán de un encuentro de tres días en la Ciudad de Buenos Aires, donde conocerán el Centro Ana Frank, sitios de memoria, lugares emblemáticos de la ciudad y asistirán a talleres vivenciales, entre otras propuestas de intercambio.

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