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Teatro x la Identidad, un espacio para una pedagogía de la memoria

Teatro x la Identidad Rosario cumple 15 años. El ciclo de Abuelas y el Museo de la Memoria lanzó un festejo virtual.

Sábado 17 de Octubre de 2020

Año de 2006. En el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC) se estrenaba la obra “Las puertas de la quebrada”, basada en textos de Analía Spina, hija de desaparecidos. Esa performance fue la primera obra de la edición local de Teatro x la Identidad (TxI), la movida cultural donde artistas de la ciudad colaboran con la búsqueda de Abuelas de Plaza de Mayo para hallar a las nietas y los nietos apropiados durante la dictadura. Coordinada por la filial local de Abuelas y el Museo de la Memoria, año a año se suman a la propuesta escuelas de la ciudad y la región. Con las obras como disparador, chicos y chicas reflexionan sobre la memoria y la identidad en un sentido amplio. Por la pandemia, para festejar los 15 años del proyecto lanzaron una campaña por redes sociales.

Claudia Piccinini es docente, directora de teatro e integrante del Departamento de Educación del Museo de la Memoria. La historia dice que fue ella quien, tras ver una obra de Teatro x la Identidad en San Martín de los Andes comenzó a cranear la posibilidad de armar el ciclo en Rosario. Armar en la ciudad esa propuesta que nació por la necesidad de actores y actrices de ayudar desde su lugar natural —el teatro— en esa búsqueda de Abuelas. Se contactó con Iván Fina y Darwinia Gallicchio (de Abuelas Rosario) y allí surgió la idea de trabajar sobre el texto de Analía Spina.

Claudia dice estar movilizada en estos días por los recuerdos de estos 15 años de trabajo. Pero también porque debido a la pandemia el festejo no puede ser presencial. Igual se las ingeniaron y lanzaron una campaña virtual con base en las cuentas de Instagram @txirosario y de Facebook Teatroxlaidentidad Rosario. Allí, durante todo octubre —mes de la memoria— se subirán videos con mensajes, fotos y materiales que den cuenta del recorrido de estos quince años de historia colectiva. “Con los videos con saluditos nos asombró muchísimo que los primeros que empezaron responder fueron los docentes, que a pesar del trabajo en pandemia que están haciendo, pudieron hacerse un tiempo y empezaron a mandar videos recordando cuando participaron del ciclo”, cuenta Piccinini a La Capital.

Es que una de las patas fuertes del ciclo es el trabajo con las escuelas. Tal como explican desde Abuelas, el objetivo de TxI es trabajar la temática de la identidad de manera amplia, la apropiación de niños durante la última dictadura, como también la incansable tarea que vienen desarrollando las Abuelas desde 1977 hasta la actualidad. En su versión presencial, el ciclo consta de dos instancias: “El teatro va a la escuela” y “La escuela va al teatro”, estrechando lazos con distintas instituciones educativas de todos los niveles —primarias, secundarias, terciarias y Eempas— y tomando al teatro como herramienta pedagógica. Además, siempre se complementa con funciones para el público en general en distintas salas de la ciudad. Según estima Piccinini, entre mil y mil quinientas personas —entre estudiantes y docentes— participaron del ciclo en los últimos años.

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Cada edición contempla la lectura de un Archivo Biográfico Familiar.

Cada edición contempla la lectura de un Archivo Biográfico Familiar.

La docencia de Abuelas

Romina Bozzini es actriz, profesora de teatro e integrante de la filial Rosario de Abuelas. Está desde el comienzo en el capítulo local de Teatro x la Identidad y describe estos 15 años del ciclo como un espacio de mucha alegría, militancia y aprendizajes. Sobre todo por el trabajo con las diferencias. “Lo que nos han enseñado las Abuelas y lo que vamos construyendo en estos 15 años del ciclo —dice Bozzini— es que uno a veces se encuentra con personas que no abordarían determinadas cosas de la misma manera que uno las piensa, que siempre hay errores o cosas a mejorar, pero siempre se trabaja desde el amor, el respeto y del poder conciliar ideas que nos hagan avanzar. Que no se trata de querer imponer cosas a la fuerza, sino de pensar de qué manera podemos seguir adelante. Buscando y encontrando a esos nietos y nietas, pero también nuestra propia identidad. Porque aquellos que no tenemos un familiar desaparecido también encontramos nuestra identidad a partir de la lucha y la búsqueda de Abuelas”.

Para Bozzini, ese camino abierto por Abuelas “es sumamente pedagógico”, y explica: “Éstas mujeres estaban haciendo docencia desde el minuto cero en el que empezaron a dar vueltas alrededor de la Plaza de Mayo. Sin saberlo. Y como siempre dicen: «Nosotras hicimos lo que teníamos que hacer, salir a buscar a nuestros hijos e hijas, nietos y nietas»”.

"Las Abuelas estaban haciendo docencia desde el minuto cero en el que empezaron a dar vueltas alrededor de la Plaza de Mayo"

Convivir con la diferencia

Coordinadora junto a Piccinini de TxI Rosario, para Bozzini la docencia las Abuelas también tiene que ver con darse cuenta que solas no iban a poder hacer todo y que tenían que emprender esa búsqueda de sus familiares con el apoyo de otras personas e instituciones. “Ellas se rodearon del arte, de la ciencia, de las leyes, de organismos internacionales... Cada una de las ideas que iban teniendo buscaban cómo el saber de otros podía ayudarlas en la búsqueda. Bueno, eso es un gran aprendizaje, porque da cuenta de cómo se vuelve a tejer ese lazo social que la dictadura tan terriblemente quebró, destruyó y quiso hacer desaparecer”.

Bozzini contrapone ese aprendizaje del legado de las Abuelas con los discursos de la meritocracia, el éxito y la salvación individual, tan en boga en estos momentos. “La docencia y la gran enseñanza de Abuelas —dice— tiene justamente que ver con entender que para que una democracia sea fuerte hay que poder convivir con la diferencia, pero a la vez poder trabajar con esas diferencias para construir algo superador. Cómo cada uno, con lo poco que tiene o con lo que sabe, puede aportar para que se restablezca algo de humanidad, para que algo pueda sanar de esa fragilidad que tiene la historia de nuestro país”.

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El grupo Payasos Autoconvocados en la obra “Algo me hace ruido”, que se presentó en el marco de los festejos de los 10 años de Teatro x la Identidad.

El grupo Payasos Autoconvocados en la obra “Algo me hace ruido”, que se presentó en el marco de los festejos de los 10 años de Teatro x la Identidad.

Pasado y presente

Cada año, las escuelas que se anotan para participar de TxI reciben previamente información de la obra, de la historia de Abuelas y de la temática de la identidad. Y luego de la función (ya sea en la escuela o en el teatro) se arma una ronda de debate con quienes hicieron la obra (actores, actrices y directores) y con los integrantes de TxI.

Pero en estos encuentros —que en 2018 congregó a 1059 alumnos y alumnas, 108 docentes y 300 personas más de público en general— se aborda no solo la apropiación de personas en dictadura, sino que el trabajo de la identidad de una manera amplia implica reconocer también aquellas huellas que se inscriben en el presente.

Así, las coordinadoras del ciclo recuerdan que en 2017, sobre el final de “Grotesca. Suit criolla” (del colectivo teatral Bondi) en la sala de La Vigil, se puso en escena una silla vacía con la imagen de Santiago Maldonado, el joven desaparecido tras la represión en una protesta en Chubut y cuyo cadáver apareció 77 días después en el río. Aquella vez hubo docentes que no querían que se hable de ese tema en un ciclo que, pensaban, tenía que ver “con otra cosa”. Pero precisamente ese debate permitió hablar de temas tan actuales como la desaparición forzada y o la violencia institucional.

Otro caso que citan es de la obra “El tiempo de las mandarinas”, dirigida por Gustavo Maffei que aborda el tema de la trata de personas. Cuando terminó la función, alumnas y alumnas empezaron a contar historias similares de sus lugares de origen y cómo en ciertas comunidades (pueblos y ciudades) muchos callaban por miedo. Pero también la puesta disparó otro debate, ya que varios varones pusieron en discusión su temor a decir o hacer algo que termine en un escrache en las redes como posibles abusadores, lo que derivó luego en un intercambio de ideas incluso con sus compañeras de su misma edad. “Eso estaba en ellos a flor de piel después de haber visto la obra y se armó un debate muy interesante, también porque las chicas expresaron que hora se sentían acompañadas por otras mujeres para contar lo que les pasaba. Por eso cuando nos encontramos en los ciclos con las escuelas te das cuenta que si bien esos chicos y chicas no vivieron la dictadura, pueden hacer comparaciones con hechos que están sucediendo ahora, hilar lo que pasaba en aquella época con las huellas de hoy”, apunta Bozzini.

Piccinini recuerda también la obra “Obisdemus”, dirigida por Alejandro Leguizamón y protagonizada por el joven actor recientemente fallecido Micael Genre Bert: “Esa obra se presentó para secundarios en Empleados de Comercio y la pregunta mayor era por la identidad. Los chicos al principio estaban distraídos pero poco a poco se fueron callando y prestando atención. Y si bien no hablaba de la apropiación de bebés, cuando se abrió el debate hubo preguntas muy lindas de los chicos”.

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“Cenizas quedan siempre”, interpretada por el grupo Payasos por la Identidad, es uno de los emblemas del ciclo.

“Cenizas quedan siempre”, interpretada por el grupo Payasos por la Identidad, es uno de los emblemas del ciclo.

Compromiso colectivo

El compromiso de artistas de la ciudad que año tras año se suman a acompañar la búsqueda de las Abuelas es otro de los puntos que destacan las coordinadoras del ciclo. En ese camino nombran el concurso de dramaturgia de escritura de obra, la muestra de fotografías de los reporteros gráficos que se sumaron a la campana “Necesito verte hoy”. También mencionan la obra “Cenizas quedan siempre” (de Héctor Presa), una conmovedora puesta del grupo Payasos por la Indentidad que recorrió distintos espacios de la ciudad y la región. “Rosario —dice Bozzini— tiene una cantidad enorme de actrices, actores, dramaturgos, artistas plásticos, bailarines. Una infinidad de gente del arte muy talentosa, y ver la respuesta que todo ese mundo es muy emocionante”.

Abuelas de Plaza de Mayo continua con la búsqueda de los más de 300 nietos y nietas que faltan encontrar. “Como dicen las Abuelas —agrega Bozzini— hasta que no aparezca el último nieto o nieta, ni se sepa qué hicieron con los 30 mil, esos crímenes siguen sucediendo hoy y son vigentes. Por eso son imprescriptibles y de lesa humanidad”.

Si naciste entre 1975 y 1980 y dudás o conocés a alguien que duda de su identidad comunicate con Abuelas de Plaza de Mayo Rosario: email: rosario@abuelas.org.ar. Más información en www.abuelas.org.ar.

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