Educación

No se puede explicar tanta brutalidad por 30 pesos

Claves para entender el conflicto que sacude a Chile, con movilizaciones y represión de carabineros.

Sábado 26 de Octubre de 2019

Es conocido que en el país vecino el último aumento de subte desató una gran ola de manifestaciones a las que el gobierno chileno intentó frenar a manos de los carabineros (policía de chile). Sin embargo, suena extraño pensar que un aumento de 0,042 dólares estadounidenses (30,50 pesos chilenos) pueda desatar esta crisis nacional.

En los últimos días no dejamos de ver noticias, columnas de opinión, informes sobre esta realidad. En estos se cuelan videos que son dignos de pensar que podrían ser de algún país lejano al que, con un consenso mayoritario, podríamos establecer como una dictadura. Algunos de estos videos son escalofriantes: Desde camarógrafos (argentinos) baleados por carabineros, hasta personas siendo arrojadas desde los camiones comando en movimiento de esta misma fuerza.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos declaró que hasta el mismo martes habían “42 muertos, 12 mujeres violadas, 121 desaparecidos y miles de torturados”.

Ante esta situación el mismo presidente Piñera pidió disculpas lavadas días después de que ni siquiera el Toque de Queda y el Estado de Emergencia que decretó (con la brutalidad antes descripta) pudiera frenar las movilizaciones en la calle: “Los distintos gobiernos no fueron ni fuimos capaces de reconocer esta situación en toda su magnitud. Reconozco y pido perdón por esta falta de visión”, dijo el mandatario el pasado martes. En el mismo sentido, algunos analistas internacionales se asombran escandalosamente con lo que está ocurriendo. Por ejemplo, El New York Times se pregunta cómo es posible que haya disturbios en “uno de los países más prósperos y estables de América Latina”.

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Entonces ¿Cómo se puede explicar tanta brutalidad contra estudiantes y demás manifestantes? ¿Es por una “falta de visión”?

Alguien del viejo oriente dijo una vez que “una sola chispa puede incendiar la pradera”. En Chile esto no excepción. El aumento en el subte de 30 pesos fue un ajuste más a la larga lista que se sostiene desde hace muchos años. La respuesta a este aumento fue el vaso rebalsado. No es por 30 pesos, es por 30 años.

Ante esto, los más defensores de las políticas de estos 30 años (hoy en las fuerzas de seguridad y en el gobierno) no iban a quedarse viendo. Quisieron hacer una medida aleccionadora, no solo para evitar la vuelta atrás de estas medidas, sino para evitar que en el futuro vuelvan a ocurrir estas protestas. Nunca vimos tal magnitud de brutalidad contra manifestantes estudiantiles.

Pero ante una parte de los analistas que piensan que estos movimientos son espontáneos, hay que decir que no. Tanto en Ecuador con la lucha de sus pueblos originarios ante las medidas del actual gobierno, como en Chile con las movilizaciones de trabajadores y estudiantes, ocurre que existe una organización subterránea que empuja la necesidad de transformar esta realidad de injusticia.

Y en Chile, esta necesidad de transformar de fondo crece porque hace 30 años que sufren estas políticas:

•La privatización del agua, con derecho a disponer a dónde llega y a dónde no.

•El sistema de jubilaciones privadas, que hace que muchísimos jubilados no puedan sostenerse.

•El sistema de salud, dividido en público y privado. El público, que cubre el 80 por ciento de la población es gravemente deficitario.

•Las diferencias sociales graves en materia de educación.

•La corrupción y los negociados.

Las manifestaciones ya dejaron de ser por el subte, se le agregaron los puntos mencionados aquí entre otros. Pero, sobre todo, esa manifestación, con el corazón de esa organización subterránea que empuja la transformación, le ganó a la medida aleccionadora que querían establecer entre el gobierno y los carabineros.
"No es por 30 pesos, es por 30 años"

El pasado martes, justo después de pedir perdón, el presidente Piñera anunció medidas de nuevo tipo, intentando “escuchar” a los manifestantes que incluyen aumento de pensiones, flexibilización en el acceso a medicamentos, garantía del ingreso mínimo por trabajador, reducción de dietas parlamentarias, congelamiento de tarifas eléctricas y un impuesto a los ricos del 40 por ciento a los sueldos superiores a 11.000 dólares.

El aporte más importante de lo que vemos en Chile es que vale la pena la protesta para lograr los cambios que nos permitan, de una vez, vivir dignamente. Y que la negación de estas transformaciones por parte de quien le toca estar al mando, son meras excusas.

Piñera citó una frase de Mario Benedetti que dice: “Cuando creía que tenía todas las respuestas, me cambiaron las preguntas”.

Empiezan a soplar nuevos tiempos en América Latina y es momento de que nosotros hagamos preguntas nuevas para tener respuestas distintas ante los viejos problemas de siempre.

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